Tengo tantos motivos para considerarme afortunado de ser real que no encuentro el ideal para empezar y lo cierto es que a veces los motivos para considerarme real no son todo lo favorables que me gustaría considerar.
Terminó un año duro, más que por lo duro del trabajo, porque mi cabeza y mi salud se han podido recrear en asuntos triviales.
Por una parte no han sido problemas demasiado graves, o tal vez si, pero lo suficiente para que mi vida diaria se haya desarrollado con cierto desequilibrio, si a esto le sumo mi hermetismo conmigo mismo, lo cierto es que me he comido la cabeza demasiado.
Tampoco he solucionado nada todavía, puede que por miedo a los resultados, por dejadez o simplemente porque yo soy el que soy.
Claro que en la toma de decisiones....todo esto salía por mis dedos el 6-9-2018
Y ciertamente, tengo que confirmar mis presagios, pero dentro de esos comentarios quedaba poco optimismo, y es que la sombra del quirófano pesaba todavía en mi cabeza.
Todo va pasando el trago se desliza suavemente por mi garganta y observo como esa sombra pesimista se va desvaneciendo, otra cosa es que haga una buena digestión, me costó masticar los malos momentos de una manera positiva y laboriosa, positiva por considerar que todo debería mejorar y laboriosa porque siempre he estado manos a la obra dentro de mis posibilidades, incluso haciendo esfuerzos para mantenerme dentro de los límites recomendables, de esa manera se van cumpliendo plazos, algunos fueron impuestos por los galenos y otros autoimpuestos, pero con tesón y perseverancia vuelvo a ser real.
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