A veces ocurre lo que no esperas, a veces se presenta quien no esperas, a veces conoces facetas que no esperas, porque de esperar tanto de lo que haces descubres que hay vida en un libro flaco.
Es un libro que no encuentro en una vieja estantería, y flaca es la primera impresión al tomarlo en mis manos, todo ocurre una tarde, que como tantas decido salir al mundo y ver gente, cierto que quiero ver gente, no importa si no paso del saludo a mis paisanos, y me siento en mi piedra favorita a tomar lo de siempre.
Pero no sin darme cuenta, me encuentro con una fiesta en la plaza del pueblo, y como otros años decido tomar algo y colaborar con la benéfica marcha que ya había llegado a su destino temporal, todo tan normal que hasta las buenas sensaciones parecen normales. Temperatura, hambre para un buen bocata y birra, la compañía de algunos seres queridos en algunos momentos, la visión de un viejo conocido que no es que sea viejo, sino que lo conozco tantos años que es mucho más que conocido.
Más conocidos, nuevas conversaciones y la presentación de un libro sale a colación, todo es tan almibarado, he descubierto que tengo un amigo poeta, de esos modernos, que si conocen la rima hacen lo contrario a lo que le dictan dichas normas, y sin más presento mi curiosidad, un libro, un amigo, y sin más decido comprar y aparece mi primera impresión, es un libro flaco, pero bueno yo ya lo he pagado y me acompaña el resto de la noche.
Al día siguiente, decido amortizar mi adquisición y ¿Qué menos que empezar a leerlo?, en ese momento empieza la verdadera aventura, es poesía sin rima, normal para uno que ha visto el jardín de piedra zen en Japón después de ver su mimo por la naturaleza, leo con la misma intención y solamente descubro cosas normales con palabras normales, pero hay que amortizar mi inversión y sigo leyendo y sin darme cuenta descubro que los sentimientos pueden no ser rimas, pueden no ser músicas, pueden ser cosas normales, tanto puede que puede que tenga que volver al jardín zen para entenderlo y vaciar todo lo que tengo dentro y disfrutar sin más, y recordar la famosa frase de un maestro y amigo "ya sé que existes, no pienses"
Por cierto si quieren saber más del libro es mejor que lo lean, que lo que para mí ha sido una joya puede que para ustedes no sea una buena inversión