Ahora tocará hacer gala de que dispongo de tiempo libre y de esas cosas que suelen disponer los que van dejando de lado sus negocios, para ir entrando en el ocio.
Algo que me resulta cierto a medias, porque el ocio no tiene que significar hacer algo cuando me apetece, si afirmo lo anterior es por considerar que no debemos dejar que se apodere de nosotros la zona de confort, porque cuando entramos en ella y se apodera de nuestro ser es difícil salir, sin embargo debemos intentar, que la membrana que separa la realidad de nuestro ego, sea cada vez más permeable y más fuerte, por una parte, es necesario salir a diario de dicha ZC.
Y lo que realmente permite dicho trasiego, no es ni más ni menos que la disciplina, palabra maldita hace décadas pero que estamos volviendo a descubrir, con ella seremos capaces de conseguir los objetivos que nos propongamos para el 2018, siempre que éstos sean alcanzables. Hemos de ver sus diferentes facetas y cuales son sus impulsos motivadores, hablamos de autodisciplina como algo maravilloso, en dicho caso nos tenemos que buscar un objetivo que sea muy atractivo y luchar por él.
Sin embargo, la heterodisciplina no nos resulta tan atractiva, cuando realmente debería serlo, porque en el fondo no nos tendríamos que preocupar por el motor que la impulsa, pero como realmente no nos gusta salir de la ZC, nuestro ego nos empieza a engañar desplazando la responsabilidad y la crítica, sobre el que nos impulsa sobre esos objetivos, que ciertamente son atractivos para nosotros, en dos palabras: nos cargamos la educación, bueno realmente son cuatro, lo cierto es que si dejamos que cada cual ejerza su trabajo, y dedicamos nuestra energía, a lo que realmente nos importa es mucho más fácil conseguir el objetivo.
Cuando un jubilado como yo abandona el sistema educativo habiendo pasado por varios, puede abandonar también, el lápiz y la tiza, y muchas cosas más, pero las palabras universales, inventadas para conseguir objetivos universales, no se deben dejar jamás, los músicos bien la conocen "el toreo y el cantar, despacito y a COMPÁS", saben que sin un buen metrónomo no se puede poner de acuerdo una orquesta. Y aparece el tiempo, ese que nos esforzamos en detener pero que inexorablemente nos pasa por encima, hasta decirnos que "vamos valiendo para poco, ya que estamos jubilados"
Mi despertador no descansa, y tengo dos en activo, incluso tendría cuatro si fuera necesario, porque la única manera de jugar con el tiempo, es marcando un servidor mis ritmos y mis tiempos, de esa manera cuando abandono la ZC, de reposo y de recomposición física y mental, abandono incluso el hogar para enfrentarme a los elementos, en verano es mejor correr tempranito y en invierno dispongo de ropa suficiente para abrigarme, el esfuerzo es más abandonar la cama que la cueva, pero el mejor des-ayuno me espera a la vuelta.
Y, de esa manera, voy dibujando mis días, entrando y saliendo de mi ZC, agradeciendo que algunas personas muy especiales en mi vida me hayan acompañado al final del 2017, de esa manera también entre agradecimientos y proyectos, espero conseguir algunos objetivos alcanzables, porque "una vida de éxitos es una vida de agradecimientos", por eso le digo a los valientes que se atreven a leer mis cositas abulescentes, " FELIZ 2018".
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