Ciertamente esto no te va a gustar, porque ver cómo pasan los años y los problemas siguen en el mismo lugar que hace décadas no consigue que me guste demasiado la situación.
Descubro que viejos debates en vez de solucionarse siguen vigentes. Antaño cuando éramos universitarios recuerdo el debate de: si la enseñanza estuviera representada por más hombres, ésta ganaría mucho, encendíamos la mecha y clase perdida, opiniones de todos los colores, de una u otra parte, yo era parte activa, al menos eso era más comodp que copiar apuntes, que era cosa habitual en la época.
De esto han pasado más de cuarenta años y no me preocupa el debate que siempre lo habrá, incluso para un buen escuchante, puede que hasta sea muy constructivo. ciertamente no será lo mismo para los que ya tengan su opinión tan arraigada que lo único que intentan es que todos pensemos como ellos aunque sea a la fuerza,
Hoy este debate no tiene lugar, ya que me tildarían de machista, racista, fascista y cuantos calificativos se le puedan ocurrir a la concurrencia. Opinión no tengo sobre el tema porque particularmente creo que por encima de sexos o razas están las personas y en la docencia es lo que más importa. Pero lo que realmente me preocupa es cuando al día de hoy hay mujeres que se siguen posicionando de manera ciega -puede que realmente el amor sea ciego, porque otro motivo no veo- a favor de sus sufridos esposos a la hora de hablar del curro. Esto me saca de los nervios por dos motivos: - por una parte por la terrible carga de machismo que manifiestan todas las convencidas de su posicionamiento, que esto ocurra en el siglo XXI no me parece lógico ni normal, pero sigue ocurriendo, personas que se han dejado la vista y algo más en unas oposiciones, que al año acumulan miles de quilómetros, que lidian a diario con 30 o hasta 200 problemas que les vienen a diario y nos miran a la cara, a sabiendas que tal y como anda el tema hay 120 u 800 ojos detrás de ellos a la espera de su opinión o comentario para meternos en un lío que nos puede quitar el sueño. Eso sin contar con la burocracia que hoy impera en educación, donde se magnifica la evaluación de manera obsesiva, robandonos horas al sueño, donde tenemos que hacer maravillas para lidiar con las clases diarias si queremos preparar algo sobre cómo vamos a afrontar el día a día con la peña. Todo ello pensando que las relaciones humanas estén saneadas en nuestro centro de trabajo. Y después de todo esto y mucho más siguen pensando en los pobrecitos conyujes. Para mi hoy en día esto es MACHISMO, duro y puro.
- por otra parte, yo que también fui adolescente, tenía unas expectativas de futuro, algunas más pomposas, no por lo que me pudieran suponer a mí, sino por el desastre económico que le originaría a mi familia si me enzarzo en una carrera como medicina, pero ser maestro era otra opción vocacional, en mi caso he trabajado casi 40 años en algo que me apasiona, que tiene una importancia vital en una sociedad, y eso lo estamos viendo todos los días, ya que en algunas comunidades estos 40 años han sido de adoctrinamiento, vimos desaparecer al General y en vez de sembrar en individuos librepensadores, seguimos sembrando mentiras, para manejar emociones y que no cuestionen todo lo que hemos metido en la cabeza de las personas que ya van siendo mayorcitas. ciertamente SER MAESTRO ES IMPORTANTE.
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