Lo que duran tres embarazos, no es que sea uno de trillizos, sino tres consecutivos hacía que no veía a la persona que hizo que me convirtiese en un abulescente. Todo ello en un mes de octubre, del que tengo poco bueno que recordar y alguna como la marcha de mi padre, con su mismo nombre y apellido, de este mundo.
Lo cierto es que no vale hacerse el tipo duro y pensar que veinte años no es nada, y que no pasa nada si no ves al nieto primogénito. claro que pasa, y mucho, otra cosa es que lo disimule un servidor. El servidor - no el que me conecta a internete- que intenta que nadie sufra a su alrededor y que como decía mi segundo-génito; "que me tengan de to, menos lástima". Pero cuando ni tienes, ni buscas alguien en quien derramar -mis lástimas, que es un problema que no tiene solución ni depende de mi", entonces recurro a mi blog sobre abulescencia, él si que me entiende aunque no me escuche y en él derramo toda la pus de mis heridas para después limpiarlas con alcohol e intentar que aunque quede una bonita cicatriz, no me pase a la sangre todo aquello que me afecta negativamente y que desgraciadamente no hacen de mi vida un camino de rosas, aunque a demasiados se lo parezca.
Mes de la marcha de un ser querido que me dio el ser y de otros tantos con los que he compartido buenos momentos, me lleva con gran sorpresa a volver a ver al nieto primogénito un lunes veintitrés, más de dos años sin verlo, un niño sano, alegre sociable, verlo con su otro abuelo, que me da la impresión de que es capaz de darte todo el cariño del mundo así como con las otra abuela, la madre de mis hijos, dos personas que le brindan el cariño que se merece el chaval y mucho más,
Un gran momento, demasiado breve, no soy amigo de sensiblerías, sino que prefiero que el tiempo ponga las cosas en su sitio -bonita frase de mi padre-, pero en el mejor de los disfrutes de los dos últimos años, se escucha una voz, gritando por las calles antes de llegar al parque:"Juan, Juan", de pronto intuyo lo peor, aparece la madre del chaval como una energúmena, en plan arrabalera, todo un espectáculo, total para llevarse al chiquillo, sin ser capaz ni de mirarme a la cara, eso lo entiendo, se le hubiera caído al suelo de verguenza, pero no contenta sigue gritando Jerónimo, siempre ha sido Jero, pero parece no no es capaz de controlar sus emociones y mi presencia no es de su agrado, ni quiera que el otro abuelo, el que tiene la suerte de disfrutar a mi nieto pueda al menos justificarse o justificar lo injustificable.
Sigo observando una bochornosa escena, impasible, sin articular palabra, todo ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, han arrancado a Juan del juego del escondite en el parque, con sus amigos, de manera brusca, incluso violenta, que no ha llegado a ser física, pero todo por la sumisión de los machos ante la llegada de la madre.
Y tras ser un observador y ver como salen desesperadamente del parque o simplemente con demasiada premura, empiezo a pensar, mis pensamientos se agolpan, me pregunto cual debería ser mi repuesta, y sigo observando como desaparecen de mi campo visual. Sigo siendo un observador.
Y nace un dilema que tengo que resolver dentro de mi cabeza, es necesario sacar toda la pus de esta herida causada por dicha impronta, he de tomar decisiones, que no sé ni cuando ni cómo las materializaré, pero que es necesario solucionar
Lucho por mis derechos como abuelo o dejo pasar y me olvido de que lo soy.
MALDITA ABULESCENCIA!!!!! o quizá, CUALQUIER ABULESCENCIA PASADA FUE MEJOR
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