La traducción del término se entiende como juego de velocidad, sin embargo, desde la primera vez que escuché el término sigo recordando su traducción "juego de ritmos y distancias".
Este concepto que lo escuchaba por el año 1976 estaba referido a los sistemas de entrenamiento, pero a veces procuro aplicarlo a cualquier faceta de la vida y esta mañana reflexionaba sobre la influencia de este concepto sobre la salud mental de las personas.
Y...¿Porqué no mezclar el término Fartlek con Circadiano?, sencillo, se pone todo en una buena coctelera de calidad y se agita de manera progresiva de menos a más intensidad.
Podemos descubrir fácilmente en base a su etimología que circadiano estaría referido al entorno de un día, realmente esto no es nada nuevo. los ritmos en torno a las 20-24 horas ya se estudiaban desde hace demasiado tiempo, tanto que ni nos acordamos, una cosa es lo que hayan datado los escritos y otra bien distinta es que el día y la noche, cambiaba cada 24 horas con modificaciones insignificantes de forma consecutiva. Pequeñas modificaciones que posteriormente darían lugar a otros ritmos circenses, como podríamos descubrir el circasemanal, el circamensual que yo más bien ligaría al circalunar o el circanual.
No podemos romper los ritmos, podemos alargarlos en el espacio y después vendrán otros más cortos o de reposo, podemos incrementar la intensidad y después vendrán otros menos intensos, podríamos mantener ritmos intensos en función de una prueba, pero indudablemente eso nos llevará al punto del máximo nivel o de una lesión, para desembocar lógicamente en el tiempo de reposo y restauración.
Sin embargo, la sociedad lo que promueve es todo lo contrario con el consiguiente final infeliz.
Salimos de fiesta de manera incontrolada, consumiendo todo tipo de excitantes, rompiendo los ritmos diarios de reposo, cuando al final caemos porque el cuerpo no puede más se levanta atiborrado de analgésicos para intentar esconder el maltrato recibido las horas anteriores. Actos que repetimos al menos con una periodicidad semanal.
Pero a esta sucesión de actos en contra de los ritmos circadianos no solo atenta contra nuestro físico, el cuerpo que consideramos físico no está aislado de la mente, en una sociedad creada de dualismos sigo sin entender la relación cuerpo-mente. Todo es uno, puede que en un momento determinado restaure mi mente actuando sobre el cuerpo y otras sea éste el que restaure el cerebro, pero nunca es un trasiego del uno al otro, sino que todo es uno. Y todo esto ¿para qué?, simplemente para dejar constancia de que este sin vivir de constante excitación corporal por el abuso de sustancias dejará graves secuelas en el cerebro, porque todo está en el mismo ser. Los problemas crecerán, se producirán lesiones dentro y fuera del sistema nervioso.
La cuestión es que... y esta es la diferencia que dentro del cerebro es difícil detectar las lesiones, primero porque en muchos casos el individuo no las ve hasta que es demasiado tarde y en otros porque no quiere ser consciente del daño producido.
Si los huesos se deforman, es fácil detectarlo, o un catarro, pero cuando el deterioro es en el interior del cerebro, la cosa cambia, que ocurre cuando el daño afecta al área del cerebro que regula el ritmo circadiano, el ser humano en ese caso se encuentra con células corporales programadas para un trabajo-descanso regular y cíclico, el tema se complica bastante y no es por ser agorero pero no creo que este desfase entre el cansancio de las células musculares y las nerviosas que regulan desde el cerebro, nos conduzcan a ser felices.