Cuando algo duele, es fácil escribir, en otras palabras cuando algo duele sale del alma lamer las heridas, unas veces cura y otras no, estoy cansado de ver a mi perro, que por más que sabe que no debe lamerse las heridas, él no para de hacerlo, a cuántos niños les decimos no te rasques y él no puede parar de hacerlo y de mayor lo recuerda cada vez que ve sus marcas en la piel.
Sin embargo esto siempre no es así, de manera natural, ante un golpe, solemos poner las manos intentando evitar que se hinche la zona, ante una herida infectada solemos presionar la zona cercana a la herida para evitar la infección, sentimos un gran alivio después de curarla.
Pero esto no es un tratado de medicina, demasiado arcaico, siempre me ha gustado ver los comportamientos en los mamíferos para aplicarlos a la salud mental, porque al igual que vamos al gimnasio, salimos a correr, a nadar o vamos al fisio, cada vez más las personas van demandando meditación, mind fuldnes, vypassana etc etc. No es mi caso ya que si quiero hago cualquier disciplina, pero me gusta ser astuto, porque es fácil caer en el autoengaño.
A santo de qué este rollo?, pues sencillo ya que ha caído una foto en mis uñas y "me he quedado de patata", me pregunto tengo que borrar todos estos recuerdos de mi memoria y buscar otras cosas en mi vida?, vivo los recuerdos todos los días y me lamento por cada uno que pasa y no disfruto de mis nietos?, o simplemente los dejo asolar sin más, sin pena ni gloria, sin lamentos, sin emociones, sin sentimientos.
Tantas veces hemos afirmado "es una persona fría" "sin emociones" etc, y nos quedamos tan tranquilos, ¿no sería mejor afirmar? es un superviviente, pero un superviviente de los de verdad, no de los que airean sus lamentos para repartirlos entre la concurrencia, mientras ellos al terminar se marchan tan felices sin importarle lo más mínimo sus eschuchantes.
Yo diría que un superviviente, no oculta sus sentimientos, están escondidos en positivo o en negativo, pero no dejan de estar presentes en su vida, en sus silencios, y porqué afirmo en positivo o en negativo, pues como bien se puede suponer, los primeros tienen sentimientos de concordancia sobre lo que les hiere el alma y desea todo lo mejor para los demás, deseando que todos disfruten de un ambiente de armonía y de paz, en el caso de los segundos estaríamos en el caso contrario, se sentirían mucho mejor si ven que la vida no les va todo lo bien que desean al tiempo que niegan todo lazo hacia dichas personas.
En todo esto puede influir la educación, esa que se mama en la familia, o el camino que la persona ha decidido tomar, no sabría determinar si hay un trasfondo genético en dicho comportamiento, aunque eso queda para los que realmente entienden del tema, y si alguien mira mis palabras, al menos puede meditar sobre ello.
En mi caso no entro a determinar cual es el camino mejor, simplemente hablo de supervivientes que sufren un destino, haciendo que su vida cotidiana sea lo más "normal" que se pueda, sin hacer que sus seres cercanos tengan que cargar con su mochila, un cristiano -que no Ronaldo-, diría su cruz sin necesidad de vociferar su sufrimiento, para que otros carguen con ella, en uno u otro caso, positivo, negativo o incluso podríamos añadir el neutro, yo simplemente afirmo "Bravo por ellos", por todos los supervivientes de verdad, que cargan su cruz y tienen el amor fraterno de hacer que sus próximos no sufran por sus desdichas.
¿Alguien ha notado que se acerca la navidad?, espero no despedir el año con este escrito.
sábado, 9 de diciembre de 2017
domingo, 29 de octubre de 2017
Cualquier tiempo pasado fue mejor
Al igual que la botella medio llena o medio vacía, dependiendo del objeto de nuestra atención, incluso dependiendo del estado de ánimo o simplemente de salud afirmaremos que cualquier tiempo pasado fue mejor o también podemos pasar de la susodicha locución por pensar que no nos cuadra demasiado.
Lo que si es cierto es que, no es malo pasar por el tamiz del tiempo los acontecimiento pasados, dicho esfuerzo de pensamiento por una parte nos alejará de la realidad en tanto en cuanto el recuerdo no escrito prontamente tiende a acomodar hechos reales a personalidades y por otra nos ayudará a valorar dicha realidad desde la distancia.
La primera es totalmente necesaria ya que a veces no seríamos capaces de sobrevivir al acecho de las enfermedades mentales si tuviéramos que cargar con todas las culpas de nuestros actos, podríamos poner un símil en medicina y es que las heridas han de curar aunque a veces no nos gusten demasiado la cicatrices dejadas, por eso no es malo el documento escrito que volvemos a leer pasado un tiempo, es una forma de volver a la realidad, podemos ver por tanto que una parte nos llevará directamente a la otra si queremos ser consecuentes con nuestra vida.
La vida es un maravilloso puzle que vamos encajando, pero un puzle es como una foto, ambos no son la vida real por muy improntas que puedan resultar en algunos momentos, nos faltaría el elemento tiempo en donde se van desarrollando los acontecimientos, lo que hace la foto cambiante, resultando de tal manera un vídeo de algo que ha ocurrido, para encajar un puzle pasado por el tiempo tendríamos que andar alerta con las formas cambiantes y con la previsión de dichos cambios, ¡Qué bonito es jugar al ajedrez! ¿Cuántas jugadas podemos imaginar en nuestra mente para ganar la partida? Pero la partida de la vida es todavía más difícil ya que hay tantas reglas que incluso no sabemos cuantas son perecederas y cuantas universales.
Y de esta manera con un pensamiento un poco primitivo, seremos felices con poco, ya que el responsable del tablero es Dios,
Sin embargo los librepensadores van dibujando futuros puzles para posteriores jugadas, unas saldrán y otras nos harán cambiar el puzle o cambiarnos a otro, pero nos sentimos responsables de la parte del tablero que nos ha tocado vivir.
Lo que si es cierto es que, no es malo pasar por el tamiz del tiempo los acontecimiento pasados, dicho esfuerzo de pensamiento por una parte nos alejará de la realidad en tanto en cuanto el recuerdo no escrito prontamente tiende a acomodar hechos reales a personalidades y por otra nos ayudará a valorar dicha realidad desde la distancia.
La primera es totalmente necesaria ya que a veces no seríamos capaces de sobrevivir al acecho de las enfermedades mentales si tuviéramos que cargar con todas las culpas de nuestros actos, podríamos poner un símil en medicina y es que las heridas han de curar aunque a veces no nos gusten demasiado la cicatrices dejadas, por eso no es malo el documento escrito que volvemos a leer pasado un tiempo, es una forma de volver a la realidad, podemos ver por tanto que una parte nos llevará directamente a la otra si queremos ser consecuentes con nuestra vida.
La vida es un maravilloso puzle que vamos encajando, pero un puzle es como una foto, ambos no son la vida real por muy improntas que puedan resultar en algunos momentos, nos faltaría el elemento tiempo en donde se van desarrollando los acontecimientos, lo que hace la foto cambiante, resultando de tal manera un vídeo de algo que ha ocurrido, para encajar un puzle pasado por el tiempo tendríamos que andar alerta con las formas cambiantes y con la previsión de dichos cambios, ¡Qué bonito es jugar al ajedrez! ¿Cuántas jugadas podemos imaginar en nuestra mente para ganar la partida? Pero la partida de la vida es todavía más difícil ya que hay tantas reglas que incluso no sabemos cuantas son perecederas y cuantas universales.
Y de esta manera con un pensamiento un poco primitivo, seremos felices con poco, ya que el responsable del tablero es Dios,
Sin embargo los librepensadores van dibujando futuros puzles para posteriores jugadas, unas saldrán y otras nos harán cambiar el puzle o cambiarnos a otro, pero nos sentimos responsables de la parte del tablero que nos ha tocado vivir.
Esto no te va a gustar!
Ciertamente esto no te va a gustar, porque ver cómo pasan los años y los problemas siguen en el mismo lugar que hace décadas no consigue que me guste demasiado la situación.
Descubro que viejos debates en vez de solucionarse siguen vigentes. Antaño cuando éramos universitarios recuerdo el debate de: si la enseñanza estuviera representada por más hombres, ésta ganaría mucho, encendíamos la mecha y clase perdida, opiniones de todos los colores, de una u otra parte, yo era parte activa, al menos eso era más comodp que copiar apuntes, que era cosa habitual en la época.
De esto han pasado más de cuarenta años y no me preocupa el debate que siempre lo habrá, incluso para un buen escuchante, puede que hasta sea muy constructivo. ciertamente no será lo mismo para los que ya tengan su opinión tan arraigada que lo único que intentan es que todos pensemos como ellos aunque sea a la fuerza,
Hoy este debate no tiene lugar, ya que me tildarían de machista, racista, fascista y cuantos calificativos se le puedan ocurrir a la concurrencia. Opinión no tengo sobre el tema porque particularmente creo que por encima de sexos o razas están las personas y en la docencia es lo que más importa. Pero lo que realmente me preocupa es cuando al día de hoy hay mujeres que se siguen posicionando de manera ciega -puede que realmente el amor sea ciego, porque otro motivo no veo- a favor de sus sufridos esposos a la hora de hablar del curro. Esto me saca de los nervios por dos motivos: - por una parte por la terrible carga de machismo que manifiestan todas las convencidas de su posicionamiento, que esto ocurra en el siglo XXI no me parece lógico ni normal, pero sigue ocurriendo, personas que se han dejado la vista y algo más en unas oposiciones, que al año acumulan miles de quilómetros, que lidian a diario con 30 o hasta 200 problemas que les vienen a diario y nos miran a la cara, a sabiendas que tal y como anda el tema hay 120 u 800 ojos detrás de ellos a la espera de su opinión o comentario para meternos en un lío que nos puede quitar el sueño. Eso sin contar con la burocracia que hoy impera en educación, donde se magnifica la evaluación de manera obsesiva, robandonos horas al sueño, donde tenemos que hacer maravillas para lidiar con las clases diarias si queremos preparar algo sobre cómo vamos a afrontar el día a día con la peña. Todo ello pensando que las relaciones humanas estén saneadas en nuestro centro de trabajo. Y después de todo esto y mucho más siguen pensando en los pobrecitos conyujes. Para mi hoy en día esto es MACHISMO, duro y puro.
- por otra parte, yo que también fui adolescente, tenía unas expectativas de futuro, algunas más pomposas, no por lo que me pudieran suponer a mí, sino por el desastre económico que le originaría a mi familia si me enzarzo en una carrera como medicina, pero ser maestro era otra opción vocacional, en mi caso he trabajado casi 40 años en algo que me apasiona, que tiene una importancia vital en una sociedad, y eso lo estamos viendo todos los días, ya que en algunas comunidades estos 40 años han sido de adoctrinamiento, vimos desaparecer al General y en vez de sembrar en individuos librepensadores, seguimos sembrando mentiras, para manejar emociones y que no cuestionen todo lo que hemos metido en la cabeza de las personas que ya van siendo mayorcitas. ciertamente SER MAESTRO ES IMPORTANTE.
Descubro que viejos debates en vez de solucionarse siguen vigentes. Antaño cuando éramos universitarios recuerdo el debate de: si la enseñanza estuviera representada por más hombres, ésta ganaría mucho, encendíamos la mecha y clase perdida, opiniones de todos los colores, de una u otra parte, yo era parte activa, al menos eso era más comodp que copiar apuntes, que era cosa habitual en la época.
De esto han pasado más de cuarenta años y no me preocupa el debate que siempre lo habrá, incluso para un buen escuchante, puede que hasta sea muy constructivo. ciertamente no será lo mismo para los que ya tengan su opinión tan arraigada que lo único que intentan es que todos pensemos como ellos aunque sea a la fuerza,
Hoy este debate no tiene lugar, ya que me tildarían de machista, racista, fascista y cuantos calificativos se le puedan ocurrir a la concurrencia. Opinión no tengo sobre el tema porque particularmente creo que por encima de sexos o razas están las personas y en la docencia es lo que más importa. Pero lo que realmente me preocupa es cuando al día de hoy hay mujeres que se siguen posicionando de manera ciega -puede que realmente el amor sea ciego, porque otro motivo no veo- a favor de sus sufridos esposos a la hora de hablar del curro. Esto me saca de los nervios por dos motivos: - por una parte por la terrible carga de machismo que manifiestan todas las convencidas de su posicionamiento, que esto ocurra en el siglo XXI no me parece lógico ni normal, pero sigue ocurriendo, personas que se han dejado la vista y algo más en unas oposiciones, que al año acumulan miles de quilómetros, que lidian a diario con 30 o hasta 200 problemas que les vienen a diario y nos miran a la cara, a sabiendas que tal y como anda el tema hay 120 u 800 ojos detrás de ellos a la espera de su opinión o comentario para meternos en un lío que nos puede quitar el sueño. Eso sin contar con la burocracia que hoy impera en educación, donde se magnifica la evaluación de manera obsesiva, robandonos horas al sueño, donde tenemos que hacer maravillas para lidiar con las clases diarias si queremos preparar algo sobre cómo vamos a afrontar el día a día con la peña. Todo ello pensando que las relaciones humanas estén saneadas en nuestro centro de trabajo. Y después de todo esto y mucho más siguen pensando en los pobrecitos conyujes. Para mi hoy en día esto es MACHISMO, duro y puro.
- por otra parte, yo que también fui adolescente, tenía unas expectativas de futuro, algunas más pomposas, no por lo que me pudieran suponer a mí, sino por el desastre económico que le originaría a mi familia si me enzarzo en una carrera como medicina, pero ser maestro era otra opción vocacional, en mi caso he trabajado casi 40 años en algo que me apasiona, que tiene una importancia vital en una sociedad, y eso lo estamos viendo todos los días, ya que en algunas comunidades estos 40 años han sido de adoctrinamiento, vimos desaparecer al General y en vez de sembrar en individuos librepensadores, seguimos sembrando mentiras, para manejar emociones y que no cuestionen todo lo que hemos metido en la cabeza de las personas que ya van siendo mayorcitas. ciertamente SER MAESTRO ES IMPORTANTE.
Cualquier abulescencia pasada fue mejor
Lo que duran tres embarazos, no es que sea uno de trillizos, sino tres consecutivos hacía que no veía a la persona que hizo que me convirtiese en un abulescente. Todo ello en un mes de octubre, del que tengo poco bueno que recordar y alguna como la marcha de mi padre, con su mismo nombre y apellido, de este mundo.
Lo cierto es que no vale hacerse el tipo duro y pensar que veinte años no es nada, y que no pasa nada si no ves al nieto primogénito. claro que pasa, y mucho, otra cosa es que lo disimule un servidor. El servidor - no el que me conecta a internete- que intenta que nadie sufra a su alrededor y que como decía mi segundo-génito; "que me tengan de to, menos lástima". Pero cuando ni tienes, ni buscas alguien en quien derramar -mis lástimas, que es un problema que no tiene solución ni depende de mi", entonces recurro a mi blog sobre abulescencia, él si que me entiende aunque no me escuche y en él derramo toda la pus de mis heridas para después limpiarlas con alcohol e intentar que aunque quede una bonita cicatriz, no me pase a la sangre todo aquello que me afecta negativamente y que desgraciadamente no hacen de mi vida un camino de rosas, aunque a demasiados se lo parezca.
Mes de la marcha de un ser querido que me dio el ser y de otros tantos con los que he compartido buenos momentos, me lleva con gran sorpresa a volver a ver al nieto primogénito un lunes veintitrés, más de dos años sin verlo, un niño sano, alegre sociable, verlo con su otro abuelo, que me da la impresión de que es capaz de darte todo el cariño del mundo así como con las otra abuela, la madre de mis hijos, dos personas que le brindan el cariño que se merece el chaval y mucho más,
Un gran momento, demasiado breve, no soy amigo de sensiblerías, sino que prefiero que el tiempo ponga las cosas en su sitio -bonita frase de mi padre-, pero en el mejor de los disfrutes de los dos últimos años, se escucha una voz, gritando por las calles antes de llegar al parque:"Juan, Juan", de pronto intuyo lo peor, aparece la madre del chaval como una energúmena, en plan arrabalera, todo un espectáculo, total para llevarse al chiquillo, sin ser capaz ni de mirarme a la cara, eso lo entiendo, se le hubiera caído al suelo de verguenza, pero no contenta sigue gritando Jerónimo, siempre ha sido Jero, pero parece no no es capaz de controlar sus emociones y mi presencia no es de su agrado, ni quiera que el otro abuelo, el que tiene la suerte de disfrutar a mi nieto pueda al menos justificarse o justificar lo injustificable.
Sigo observando una bochornosa escena, impasible, sin articular palabra, todo ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, han arrancado a Juan del juego del escondite en el parque, con sus amigos, de manera brusca, incluso violenta, que no ha llegado a ser física, pero todo por la sumisión de los machos ante la llegada de la madre.
Y tras ser un observador y ver como salen desesperadamente del parque o simplemente con demasiada premura, empiezo a pensar, mis pensamientos se agolpan, me pregunto cual debería ser mi repuesta, y sigo observando como desaparecen de mi campo visual. Sigo siendo un observador.
Y nace un dilema que tengo que resolver dentro de mi cabeza, es necesario sacar toda la pus de esta herida causada por dicha impronta, he de tomar decisiones, que no sé ni cuando ni cómo las materializaré, pero que es necesario solucionar
Lucho por mis derechos como abuelo o dejo pasar y me olvido de que lo soy.
MALDITA ABULESCENCIA!!!!! o quizá, CUALQUIER ABULESCENCIA PASADA FUE MEJOR
Lo cierto es que no vale hacerse el tipo duro y pensar que veinte años no es nada, y que no pasa nada si no ves al nieto primogénito. claro que pasa, y mucho, otra cosa es que lo disimule un servidor. El servidor - no el que me conecta a internete- que intenta que nadie sufra a su alrededor y que como decía mi segundo-génito; "que me tengan de to, menos lástima". Pero cuando ni tienes, ni buscas alguien en quien derramar -mis lástimas, que es un problema que no tiene solución ni depende de mi", entonces recurro a mi blog sobre abulescencia, él si que me entiende aunque no me escuche y en él derramo toda la pus de mis heridas para después limpiarlas con alcohol e intentar que aunque quede una bonita cicatriz, no me pase a la sangre todo aquello que me afecta negativamente y que desgraciadamente no hacen de mi vida un camino de rosas, aunque a demasiados se lo parezca.
Mes de la marcha de un ser querido que me dio el ser y de otros tantos con los que he compartido buenos momentos, me lleva con gran sorpresa a volver a ver al nieto primogénito un lunes veintitrés, más de dos años sin verlo, un niño sano, alegre sociable, verlo con su otro abuelo, que me da la impresión de que es capaz de darte todo el cariño del mundo así como con las otra abuela, la madre de mis hijos, dos personas que le brindan el cariño que se merece el chaval y mucho más,
Un gran momento, demasiado breve, no soy amigo de sensiblerías, sino que prefiero que el tiempo ponga las cosas en su sitio -bonita frase de mi padre-, pero en el mejor de los disfrutes de los dos últimos años, se escucha una voz, gritando por las calles antes de llegar al parque:"Juan, Juan", de pronto intuyo lo peor, aparece la madre del chaval como una energúmena, en plan arrabalera, todo un espectáculo, total para llevarse al chiquillo, sin ser capaz ni de mirarme a la cara, eso lo entiendo, se le hubiera caído al suelo de verguenza, pero no contenta sigue gritando Jerónimo, siempre ha sido Jero, pero parece no no es capaz de controlar sus emociones y mi presencia no es de su agrado, ni quiera que el otro abuelo, el que tiene la suerte de disfrutar a mi nieto pueda al menos justificarse o justificar lo injustificable.
Sigo observando una bochornosa escena, impasible, sin articular palabra, todo ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, han arrancado a Juan del juego del escondite en el parque, con sus amigos, de manera brusca, incluso violenta, que no ha llegado a ser física, pero todo por la sumisión de los machos ante la llegada de la madre.
Y tras ser un observador y ver como salen desesperadamente del parque o simplemente con demasiada premura, empiezo a pensar, mis pensamientos se agolpan, me pregunto cual debería ser mi repuesta, y sigo observando como desaparecen de mi campo visual. Sigo siendo un observador.
Y nace un dilema que tengo que resolver dentro de mi cabeza, es necesario sacar toda la pus de esta herida causada por dicha impronta, he de tomar decisiones, que no sé ni cuando ni cómo las materializaré, pero que es necesario solucionar
Lucho por mis derechos como abuelo o dejo pasar y me olvido de que lo soy.
MALDITA ABULESCENCIA!!!!! o quizá, CUALQUIER ABULESCENCIA PASADA FUE MEJOR
viernes, 22 de septiembre de 2017
A burro muerto
Lees bien, seguro que conoces el dicho "a burro muerto la cebá al rabo", en otro tiempo muy usada en el lenguaje cotidiano y en estos casi olvidada.
Si llevamos estas palabras a los quehaceres diarios es muy fácil observar como ponemos zancadillas al próximo, unas veces para el beneficio propio y otras simplemente por justificar nuestro ego, llamamos prójimo a otras almas lejanas a nosotros y lavamos nuestros pecados con .donaciones de aquello que nos sobra.
Mientras tanto el día a día lo llevamos a cabo sin importarnos el compañero, ese que está proximo, todos los días a nuestro lado, al tiempo que arrimamos descaradamente el ascua a nuestra sardina. siempre tenemos la palabra justa para justificar lo injustificable si realmente quieres ser justo, ecuanime y cortés con los quehaceres diaríos
Tampoco nos importan demasiado los amigos, confundiendo a éstos con las compañías en los ratos de ocio y las fiestas, volvemos a confundir aquello que nos sobra y malgastamos casi siempre con complices poco recomendables nuestro tiempo de ocio, aquel que empieza cuando el no ocio se termina, también llamado negocio, podemos construir nuestro tiempo libre en aquello que realmente nos interese, pero nos dejamos llevar por el entorno y lo malgastamos en viajes programados para la foto de las redes sociales en vez de nuestro enriquecimiento personal, en fiestas con personas que a veces casi ni conocemos, con amigos que desaparecen cuando el mal fario nos acecha.
Y luego cuando vemos que un trabajador cualquiera toca un instrumento, sentimos envidia, o corre una maratón, sentimos envidia, o....ponga usted lo que desee, sentimos envidia. Muchas veces unos amigos se juntan para tocar un instrumento o simplemente cantar sin afán ni fin de provecho, realmente esos esfuerzos refuerzan unos lazos diferentes, al igual que aquellos que comparten un vestuario, un tatami o una cancha, todos ellos verdaderamente aprenden el valor de la amistad
Cuando alguno desaparece, por la edad, un cambio personal o simplemente, nos deja sin avisar por el infortunio del destino, entonces mandamos flores, hacemos fiestas de despedida y todo ello para no pararnos a pensar que podíamos haber sido más generosos en el día a día, no dejarlo cuando realmente nos necesitaba y digo realmente porque en una sociedad de egos victimistas tenemos que estar atentos con los que ciertamente lo pasan mal y no lo cuentan y los que están deseando que seamos nosotros los que saquemos su basura mental.
Puedo concluir que estamos demasiado ocupados en el bienestar personal inmediato, olvidando todo lo que realmente merece la pena, en otro tiempo el ser humano era más solidario, más colaborativo y compartía lo que tenía con el próximo, lo solía hacer en forma de presente hacia los que le rodeaban, no es necesario más que acercarse a cualquier aldea de este país para verlo, mientras que si visitas cualquier ciudad estarás más desprotegido, pasarán cientos de personas por encima de tu cadáver y luego en las noticias sentirán pena por tu infortunio.
A pesar de todo creo en la amistad del próximo al tiempo que me sacudo el polvo de todos los "besos falsos", los "navajazos a la espalda", y con la edad procuro seleccionar en mi vida la compañía, para no tener que llegar al "más vale solo a mal acompañado", valoro a quien se sienta a mi lado y habla cuando yo callo y escucha cuando hablo, aquel que es "amigo musotoku", esto último es "inventao", sería un amigo sin afán ni fin de provecho.
Si llevamos estas palabras a los quehaceres diarios es muy fácil observar como ponemos zancadillas al próximo, unas veces para el beneficio propio y otras simplemente por justificar nuestro ego, llamamos prójimo a otras almas lejanas a nosotros y lavamos nuestros pecados con .donaciones de aquello que nos sobra.
Mientras tanto el día a día lo llevamos a cabo sin importarnos el compañero, ese que está proximo, todos los días a nuestro lado, al tiempo que arrimamos descaradamente el ascua a nuestra sardina. siempre tenemos la palabra justa para justificar lo injustificable si realmente quieres ser justo, ecuanime y cortés con los quehaceres diaríos
Tampoco nos importan demasiado los amigos, confundiendo a éstos con las compañías en los ratos de ocio y las fiestas, volvemos a confundir aquello que nos sobra y malgastamos casi siempre con complices poco recomendables nuestro tiempo de ocio, aquel que empieza cuando el no ocio se termina, también llamado negocio, podemos construir nuestro tiempo libre en aquello que realmente nos interese, pero nos dejamos llevar por el entorno y lo malgastamos en viajes programados para la foto de las redes sociales en vez de nuestro enriquecimiento personal, en fiestas con personas que a veces casi ni conocemos, con amigos que desaparecen cuando el mal fario nos acecha.
Y luego cuando vemos que un trabajador cualquiera toca un instrumento, sentimos envidia, o corre una maratón, sentimos envidia, o....ponga usted lo que desee, sentimos envidia. Muchas veces unos amigos se juntan para tocar un instrumento o simplemente cantar sin afán ni fin de provecho, realmente esos esfuerzos refuerzan unos lazos diferentes, al igual que aquellos que comparten un vestuario, un tatami o una cancha, todos ellos verdaderamente aprenden el valor de la amistad
Cuando alguno desaparece, por la edad, un cambio personal o simplemente, nos deja sin avisar por el infortunio del destino, entonces mandamos flores, hacemos fiestas de despedida y todo ello para no pararnos a pensar que podíamos haber sido más generosos en el día a día, no dejarlo cuando realmente nos necesitaba y digo realmente porque en una sociedad de egos victimistas tenemos que estar atentos con los que ciertamente lo pasan mal y no lo cuentan y los que están deseando que seamos nosotros los que saquemos su basura mental.
Puedo concluir que estamos demasiado ocupados en el bienestar personal inmediato, olvidando todo lo que realmente merece la pena, en otro tiempo el ser humano era más solidario, más colaborativo y compartía lo que tenía con el próximo, lo solía hacer en forma de presente hacia los que le rodeaban, no es necesario más que acercarse a cualquier aldea de este país para verlo, mientras que si visitas cualquier ciudad estarás más desprotegido, pasarán cientos de personas por encima de tu cadáver y luego en las noticias sentirán pena por tu infortunio.
A pesar de todo creo en la amistad del próximo al tiempo que me sacudo el polvo de todos los "besos falsos", los "navajazos a la espalda", y con la edad procuro seleccionar en mi vida la compañía, para no tener que llegar al "más vale solo a mal acompañado", valoro a quien se sienta a mi lado y habla cuando yo callo y escucha cuando hablo, aquel que es "amigo musotoku", esto último es "inventao", sería un amigo sin afán ni fin de provecho.
domingo, 13 de agosto de 2017
Fartlek
La traducción del término se entiende como juego de velocidad, sin embargo, desde la primera vez que escuché el término sigo recordando su traducción "juego de ritmos y distancias".
Este concepto que lo escuchaba por el año 1976 estaba referido a los sistemas de entrenamiento, pero a veces procuro aplicarlo a cualquier faceta de la vida y esta mañana reflexionaba sobre la influencia de este concepto sobre la salud mental de las personas.
Y...¿Porqué no mezclar el término Fartlek con Circadiano?, sencillo, se pone todo en una buena coctelera de calidad y se agita de manera progresiva de menos a más intensidad.
Podemos descubrir fácilmente en base a su etimología que circadiano estaría referido al entorno de un día, realmente esto no es nada nuevo. los ritmos en torno a las 20-24 horas ya se estudiaban desde hace demasiado tiempo, tanto que ni nos acordamos, una cosa es lo que hayan datado los escritos y otra bien distinta es que el día y la noche, cambiaba cada 24 horas con modificaciones insignificantes de forma consecutiva. Pequeñas modificaciones que posteriormente darían lugar a otros ritmos circenses, como podríamos descubrir el circasemanal, el circamensual que yo más bien ligaría al circalunar o el circanual.
No podemos romper los ritmos, podemos alargarlos en el espacio y después vendrán otros más cortos o de reposo, podemos incrementar la intensidad y después vendrán otros menos intensos, podríamos mantener ritmos intensos en función de una prueba, pero indudablemente eso nos llevará al punto del máximo nivel o de una lesión, para desembocar lógicamente en el tiempo de reposo y restauración.
Sin embargo, la sociedad lo que promueve es todo lo contrario con el consiguiente final infeliz.
Salimos de fiesta de manera incontrolada, consumiendo todo tipo de excitantes, rompiendo los ritmos diarios de reposo, cuando al final caemos porque el cuerpo no puede más se levanta atiborrado de analgésicos para intentar esconder el maltrato recibido las horas anteriores. Actos que repetimos al menos con una periodicidad semanal.
Pero a esta sucesión de actos en contra de los ritmos circadianos no solo atenta contra nuestro físico, el cuerpo que consideramos físico no está aislado de la mente, en una sociedad creada de dualismos sigo sin entender la relación cuerpo-mente. Todo es uno, puede que en un momento determinado restaure mi mente actuando sobre el cuerpo y otras sea éste el que restaure el cerebro, pero nunca es un trasiego del uno al otro, sino que todo es uno. Y todo esto ¿para qué?, simplemente para dejar constancia de que este sin vivir de constante excitación corporal por el abuso de sustancias dejará graves secuelas en el cerebro, porque todo está en el mismo ser. Los problemas crecerán, se producirán lesiones dentro y fuera del sistema nervioso.
La cuestión es que... y esta es la diferencia que dentro del cerebro es difícil detectar las lesiones, primero porque en muchos casos el individuo no las ve hasta que es demasiado tarde y en otros porque no quiere ser consciente del daño producido.
Si los huesos se deforman, es fácil detectarlo, o un catarro, pero cuando el deterioro es en el interior del cerebro, la cosa cambia, que ocurre cuando el daño afecta al área del cerebro que regula el ritmo circadiano, el ser humano en ese caso se encuentra con células corporales programadas para un trabajo-descanso regular y cíclico, el tema se complica bastante y no es por ser agorero pero no creo que este desfase entre el cansancio de las células musculares y las nerviosas que regulan desde el cerebro, nos conduzcan a ser felices.
Este concepto que lo escuchaba por el año 1976 estaba referido a los sistemas de entrenamiento, pero a veces procuro aplicarlo a cualquier faceta de la vida y esta mañana reflexionaba sobre la influencia de este concepto sobre la salud mental de las personas.
Y...¿Porqué no mezclar el término Fartlek con Circadiano?, sencillo, se pone todo en una buena coctelera de calidad y se agita de manera progresiva de menos a más intensidad.
Podemos descubrir fácilmente en base a su etimología que circadiano estaría referido al entorno de un día, realmente esto no es nada nuevo. los ritmos en torno a las 20-24 horas ya se estudiaban desde hace demasiado tiempo, tanto que ni nos acordamos, una cosa es lo que hayan datado los escritos y otra bien distinta es que el día y la noche, cambiaba cada 24 horas con modificaciones insignificantes de forma consecutiva. Pequeñas modificaciones que posteriormente darían lugar a otros ritmos circenses, como podríamos descubrir el circasemanal, el circamensual que yo más bien ligaría al circalunar o el circanual.
No podemos romper los ritmos, podemos alargarlos en el espacio y después vendrán otros más cortos o de reposo, podemos incrementar la intensidad y después vendrán otros menos intensos, podríamos mantener ritmos intensos en función de una prueba, pero indudablemente eso nos llevará al punto del máximo nivel o de una lesión, para desembocar lógicamente en el tiempo de reposo y restauración.
Sin embargo, la sociedad lo que promueve es todo lo contrario con el consiguiente final infeliz.
Salimos de fiesta de manera incontrolada, consumiendo todo tipo de excitantes, rompiendo los ritmos diarios de reposo, cuando al final caemos porque el cuerpo no puede más se levanta atiborrado de analgésicos para intentar esconder el maltrato recibido las horas anteriores. Actos que repetimos al menos con una periodicidad semanal.
Pero a esta sucesión de actos en contra de los ritmos circadianos no solo atenta contra nuestro físico, el cuerpo que consideramos físico no está aislado de la mente, en una sociedad creada de dualismos sigo sin entender la relación cuerpo-mente. Todo es uno, puede que en un momento determinado restaure mi mente actuando sobre el cuerpo y otras sea éste el que restaure el cerebro, pero nunca es un trasiego del uno al otro, sino que todo es uno. Y todo esto ¿para qué?, simplemente para dejar constancia de que este sin vivir de constante excitación corporal por el abuso de sustancias dejará graves secuelas en el cerebro, porque todo está en el mismo ser. Los problemas crecerán, se producirán lesiones dentro y fuera del sistema nervioso.
La cuestión es que... y esta es la diferencia que dentro del cerebro es difícil detectar las lesiones, primero porque en muchos casos el individuo no las ve hasta que es demasiado tarde y en otros porque no quiere ser consciente del daño producido.
Si los huesos se deforman, es fácil detectarlo, o un catarro, pero cuando el deterioro es en el interior del cerebro, la cosa cambia, que ocurre cuando el daño afecta al área del cerebro que regula el ritmo circadiano, el ser humano en ese caso se encuentra con células corporales programadas para un trabajo-descanso regular y cíclico, el tema se complica bastante y no es por ser agorero pero no creo que este desfase entre el cansancio de las células musculares y las nerviosas que regulan desde el cerebro, nos conduzcan a ser felices.
jueves, 1 de junio de 2017
El enigma del siete
No se trata de ...,, la verdad es que se puede tratar de tantas cosas como quiera ver aquel que lo lea, si realmente lo lee alguien, Lo que pretendo es repasar mi itinerario vital de una manera entretenida, para lo que he recurrido al siete como número mágico, el motivo viene de antaño; era la manera simple y eficaz, que una mítica maestra de mi época, tenía de explicar la psicología evolutiva, eran ritmos y tiempos de antaño, simples, sencillos y eficaces.
En mi niñez llegar a los siete años era un tiempo en que se solía sembrar en los niños, y sembrar nada menos que la catequesis, eramos el terreno ideal donde "sembrar la fe", esa que, luego, no sabes porqué pero que ya te caló hondo, siendo el culmen la primera comunión, edad temprana, es cierto pero no es menos cierto, que los chavales se encontraban con las responsabilidades de la vida, mucho antes que en la actualidad.
Los catorce no han cambiado tanto, la pubertad estaba en todo lo suyo y las hormonas no sabían por donde reventar. Como siempre, un gran conflicto con la iglesia, te decían que hasta te podías quedar ciego, que el infierno te esperaba, pero lo cierto es que no te ibas a cortar las manos y menos cuando incluso te levantabas demasiado húmedo. El conflicto no te lo quitaba nadie pero lo cierto es que si se pierde la vista será por otro motivo, porque hace décadas que un servidor debería andar ciego. Tremenda lucha mientras pasan los años, las novias, el instituto y la carrera.
Y todo para llegar a los veintiuno, también crucial en mi época, donde la mili todavía era obligatoria y en general servía para cambiar de aires y sobre todo para aprender disciplina, maldita palabra o bendita, cuando se es bien entendida. Época de mosqueo con mis superiores, no me considero un animal fácil de domesticar, pero ciertamente aprendes que "o callas, o sucumbes", en mi caso llegó a ser de gran utilidad. No callarme, me conducía al calabozo, o a estar meses enteros en otro destino teóricamente castigado haciendo guardias todos los días, pero si bien es cierto que me cuesta callarme, no es menos cierto que cuando quiero aprovechar el tiempo no me cuesta tanto, en el calabozo se podía estudiar, en la garita se podía estudiar cuando las farolas estaban cercanas y a la luz del piloto del dormitorio común, también me podía dejar la vista. Los pasillos solitarios, donde quedaba algo de calor en el radiador, eran mi destino de tarde, y una mesa inmensa donde dejar los libros llamada suelo, porque "yo quería ser maestro". Tamaño esfuerzo, no cayó en saco roto, todo ello, a pesar de que no me facilitaron una biblioteca donde estudiar, o un bonito permiso para exámenes, incluso mandan a la guardia civil a buscarme por pensar que estaba en fuga. Afortunadamente los exámenes habían terminado, Sin embargo sacar la oposición marcó otra época, fue un cambio vital importante
De vuelta a casa, mi vida había cambiado bastante, no tenía que preocuparme por el sueldo, ni si tendría dinero para salir a dar una vuelta ,empiezan problemas de buscar pareja y madriguera, y en mi caso también lo hice diferente, primero busqué pareja, me viene el primer hijo sin muebles, ni casa ni destino definitivo, por tanto digamos que hasta los veintiocho, todo camina muy rápido cambiando de lugar, de modo de vida, de hogar.
Y empezamos a lo que sería sentar la cabeza, aunque en mi caso ni el culo siento yo, cierto que con pareja e hijo decido ser un marido ejemplar, un padre ejemplar, demasiado tranquilo, tanto que sin darme cuenta encargo la parejita. Todo eran pañales, niños chicos, y una gran energía encauzada a su crianza, sin darme cuenta llego los treinta y cinco con un grado de madurez que ni yo mismo me creo. He aprendido a ser padre soportando la ausencia del mío.
Un día me miré al espejo y descubrí con asombro en lo que me había convertido. Criar estaba bien, pero dónde habían quedado mis sueños con el deporte, con el taekwondo, había que retomarlos y volver a mis ilusiones y ser yo mismo y mis circunstancias. Lo que me lleva a superar la cuarta década pensando en volver a cambiar de ubicación, y habitar de manera estable la segunda madriguera que teníamos en la capital, todo parece que mejora, Pero no es cierto que mi vida personal mejore demasiado, los verdaderos cambios o son internos o simplemente trasladamos problemas, ..¿para qué?.Para pasar una época de cambio, de calle de gimnasios, de profesor de taekwondo en mis ratos libres, Albacete supuso primero un cambio radical, nuevas actividades, nuevas amistades, aunque en el fondo empiezo una etapa en la que criar no es suficiente.
Para llegar al mítico siete veces siete, siendo los cuarenta y nueve, época de iniciar la abulescencia, antes se llamaba la crisis de los cuarenta, Es el cenit vital, los hijos han crecido, he cambiado tantas veces de destino que otra más no me importa, aunque sea para volver a los orígenes, vuelvo con el cansancio vital de la crianza y la ilusión de mi trabajo, vuelvo a la universidad, a los estudios a comprobar que mi cabeza está en condiciones de uso. Vuelvo a mi madriguera original, Nuevos compañeros, nuevo centro nueva forma de de vida. Tiempo de compartir universidad y trabajo, entrenamientos personales, escuela de idiomas.
Pero la edad no perdona ni el sistema me ayuda en el final de mi carrera, Unos políticos se encargan de suprimir - reducción del complemento de destino en secundaria y la reducción horaria para mayores de 55 años- lo que no se ha suprimido en ningún lugar de España salvo en mi comunidad, y cuando llegan al poder los que pregonan lo de "a igual trabajo igual salario", viven a sus anchas con el trabajo sucio anterior
Empiezo a sentirme estafado, en el sueldo, mi oposición y mi carrera eran de EGB y no me han regalado nada al pasar a secundaría, en el trabajo pues quema bastante que te soplen 21 horas lectivas de docencia directa con alumnos, 10 en segundo de ESO y 11 en FPB, asi año tras año, espero que recuerden las palabras de D. Diego Requena, antiguo maestro mío "otros vendrán que bueno me harán". De tal manera que si bien los sesenta y tres hubiera sido un buen momento para jubilarse, llevo siete años engordando el síndrome del Bournout.
Y aunque pueda parecer que un servidor puede con todo (y como puede seguimos echando leña en el borrico) por aquello que no entra en mis cánones vitales el victimismo, Es cierto que no está siendo nada fácil el final de mi vida laboral, se han perdido las ilusiones, no siento reconocido el esfuerzo realizado a lo largo de los años, ni veo que sirva demasiado mi forma de entender la enseñanza con los nuevos tiempos sociales. Siempre intenté adaptarme a las nuevas tecnologías, a las nuevas tendencias, todo ello sin abandonar los principios fundamentales de la EDUCACIÓN, y creo que esos tiempos me van viniendo grandes. Todo ello me lleva a suprimir lo que hubiera sido un buen final de etapa por lo que siento como una subida a un puerto con demasiada pendiente para mí.
Ahora toca enfilar nuevas circunstancias, nuevos proyectos, atrás quedaron otras ilusiones y muchas horas de esfuerzo que cayeron en saco roto, de nada sirvió, el curso de directivos que me llegó después de haber sido director y secretario, la especialidad de música, o la licenciatura en psicopedagogía, que me aportaron conocimientos para mi trabajo personal, pero nulo reconocimiento laboral, social o económico.
Empiezo con lo que pueden ser tres años de formación en otras cosas, de retomar ilusiones perdidas, de buscar nuevos horizontes para decir simplemente esto es un gran cambio más por lo que ha de venir que por lo dejado. No digo "adiós sino hasta siempre, que lo que junto ha vivido, junto morirá", frase de mi compañera Mª Luisa hace demasiados años, cuando ser maestro era algo importante para un chaval de pueblo que veía venir la vida con la ilusión de un "niño con zapatos nuevos"
Ahora toca preparar el nueve veces siete renovando energía física y mental rompiendo, con un pasado, con viejos moldes y enfilar el futuro con ilusión, ¿De qué?, pues tengo tres años para ir pensando en aburrirme a ver si soy capaz de entender a Lao-Tse y meditar sobre el sentido de la "no acción" o "relajar la mente".
En mi niñez llegar a los siete años era un tiempo en que se solía sembrar en los niños, y sembrar nada menos que la catequesis, eramos el terreno ideal donde "sembrar la fe", esa que, luego, no sabes porqué pero que ya te caló hondo, siendo el culmen la primera comunión, edad temprana, es cierto pero no es menos cierto, que los chavales se encontraban con las responsabilidades de la vida, mucho antes que en la actualidad.
Los catorce no han cambiado tanto, la pubertad estaba en todo lo suyo y las hormonas no sabían por donde reventar. Como siempre, un gran conflicto con la iglesia, te decían que hasta te podías quedar ciego, que el infierno te esperaba, pero lo cierto es que no te ibas a cortar las manos y menos cuando incluso te levantabas demasiado húmedo. El conflicto no te lo quitaba nadie pero lo cierto es que si se pierde la vista será por otro motivo, porque hace décadas que un servidor debería andar ciego. Tremenda lucha mientras pasan los años, las novias, el instituto y la carrera.
Y todo para llegar a los veintiuno, también crucial en mi época, donde la mili todavía era obligatoria y en general servía para cambiar de aires y sobre todo para aprender disciplina, maldita palabra o bendita, cuando se es bien entendida. Época de mosqueo con mis superiores, no me considero un animal fácil de domesticar, pero ciertamente aprendes que "o callas, o sucumbes", en mi caso llegó a ser de gran utilidad. No callarme, me conducía al calabozo, o a estar meses enteros en otro destino teóricamente castigado haciendo guardias todos los días, pero si bien es cierto que me cuesta callarme, no es menos cierto que cuando quiero aprovechar el tiempo no me cuesta tanto, en el calabozo se podía estudiar, en la garita se podía estudiar cuando las farolas estaban cercanas y a la luz del piloto del dormitorio común, también me podía dejar la vista. Los pasillos solitarios, donde quedaba algo de calor en el radiador, eran mi destino de tarde, y una mesa inmensa donde dejar los libros llamada suelo, porque "yo quería ser maestro". Tamaño esfuerzo, no cayó en saco roto, todo ello, a pesar de que no me facilitaron una biblioteca donde estudiar, o un bonito permiso para exámenes, incluso mandan a la guardia civil a buscarme por pensar que estaba en fuga. Afortunadamente los exámenes habían terminado, Sin embargo sacar la oposición marcó otra época, fue un cambio vital importante
De vuelta a casa, mi vida había cambiado bastante, no tenía que preocuparme por el sueldo, ni si tendría dinero para salir a dar una vuelta ,empiezan problemas de buscar pareja y madriguera, y en mi caso también lo hice diferente, primero busqué pareja, me viene el primer hijo sin muebles, ni casa ni destino definitivo, por tanto digamos que hasta los veintiocho, todo camina muy rápido cambiando de lugar, de modo de vida, de hogar.
Y empezamos a lo que sería sentar la cabeza, aunque en mi caso ni el culo siento yo, cierto que con pareja e hijo decido ser un marido ejemplar, un padre ejemplar, demasiado tranquilo, tanto que sin darme cuenta encargo la parejita. Todo eran pañales, niños chicos, y una gran energía encauzada a su crianza, sin darme cuenta llego los treinta y cinco con un grado de madurez que ni yo mismo me creo. He aprendido a ser padre soportando la ausencia del mío.
Un día me miré al espejo y descubrí con asombro en lo que me había convertido. Criar estaba bien, pero dónde habían quedado mis sueños con el deporte, con el taekwondo, había que retomarlos y volver a mis ilusiones y ser yo mismo y mis circunstancias. Lo que me lleva a superar la cuarta década pensando en volver a cambiar de ubicación, y habitar de manera estable la segunda madriguera que teníamos en la capital, todo parece que mejora, Pero no es cierto que mi vida personal mejore demasiado, los verdaderos cambios o son internos o simplemente trasladamos problemas, ..¿para qué?.Para pasar una época de cambio, de calle de gimnasios, de profesor de taekwondo en mis ratos libres, Albacete supuso primero un cambio radical, nuevas actividades, nuevas amistades, aunque en el fondo empiezo una etapa en la que criar no es suficiente.
Para llegar al mítico siete veces siete, siendo los cuarenta y nueve, época de iniciar la abulescencia, antes se llamaba la crisis de los cuarenta, Es el cenit vital, los hijos han crecido, he cambiado tantas veces de destino que otra más no me importa, aunque sea para volver a los orígenes, vuelvo con el cansancio vital de la crianza y la ilusión de mi trabajo, vuelvo a la universidad, a los estudios a comprobar que mi cabeza está en condiciones de uso. Vuelvo a mi madriguera original, Nuevos compañeros, nuevo centro nueva forma de de vida. Tiempo de compartir universidad y trabajo, entrenamientos personales, escuela de idiomas.
Pero la edad no perdona ni el sistema me ayuda en el final de mi carrera, Unos políticos se encargan de suprimir - reducción del complemento de destino en secundaria y la reducción horaria para mayores de 55 años- lo que no se ha suprimido en ningún lugar de España salvo en mi comunidad, y cuando llegan al poder los que pregonan lo de "a igual trabajo igual salario", viven a sus anchas con el trabajo sucio anterior
Empiezo a sentirme estafado, en el sueldo, mi oposición y mi carrera eran de EGB y no me han regalado nada al pasar a secundaría, en el trabajo pues quema bastante que te soplen 21 horas lectivas de docencia directa con alumnos, 10 en segundo de ESO y 11 en FPB, asi año tras año, espero que recuerden las palabras de D. Diego Requena, antiguo maestro mío "otros vendrán que bueno me harán". De tal manera que si bien los sesenta y tres hubiera sido un buen momento para jubilarse, llevo siete años engordando el síndrome del Bournout.
Y aunque pueda parecer que un servidor puede con todo (y como puede seguimos echando leña en el borrico) por aquello que no entra en mis cánones vitales el victimismo, Es cierto que no está siendo nada fácil el final de mi vida laboral, se han perdido las ilusiones, no siento reconocido el esfuerzo realizado a lo largo de los años, ni veo que sirva demasiado mi forma de entender la enseñanza con los nuevos tiempos sociales. Siempre intenté adaptarme a las nuevas tecnologías, a las nuevas tendencias, todo ello sin abandonar los principios fundamentales de la EDUCACIÓN, y creo que esos tiempos me van viniendo grandes. Todo ello me lleva a suprimir lo que hubiera sido un buen final de etapa por lo que siento como una subida a un puerto con demasiada pendiente para mí.
Ahora toca enfilar nuevas circunstancias, nuevos proyectos, atrás quedaron otras ilusiones y muchas horas de esfuerzo que cayeron en saco roto, de nada sirvió, el curso de directivos que me llegó después de haber sido director y secretario, la especialidad de música, o la licenciatura en psicopedagogía, que me aportaron conocimientos para mi trabajo personal, pero nulo reconocimiento laboral, social o económico.
Empiezo con lo que pueden ser tres años de formación en otras cosas, de retomar ilusiones perdidas, de buscar nuevos horizontes para decir simplemente esto es un gran cambio más por lo que ha de venir que por lo dejado. No digo "adiós sino hasta siempre, que lo que junto ha vivido, junto morirá", frase de mi compañera Mª Luisa hace demasiados años, cuando ser maestro era algo importante para un chaval de pueblo que veía venir la vida con la ilusión de un "niño con zapatos nuevos"
Ahora toca preparar el nueve veces siete renovando energía física y mental rompiendo, con un pasado, con viejos moldes y enfilar el futuro con ilusión, ¿De qué?, pues tengo tres años para ir pensando en aburrirme a ver si soy capaz de entender a Lao-Tse y meditar sobre el sentido de la "no acción" o "relajar la mente".
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