Supongo que estar y no estar; preguntarme si realmente nos importa nuestro trabajo, observar como entablamos tantas veces una guerra de egos, más que un dialogo para solucionar problemas, problemas que se ocultan de forma voluntaria a pesar de no ser desconocidos para otros. En pocas palabras un batiburrillo de cosas y situaciones, mientras veo como se aproxima la navidad en otro mundo. Y vuelvo a unas aulas cercanas, a una edad cercana, más que por la cercanía en el tiempo, ya que han pasado más de cuatro décadas, por la cercanía en los intereses, época de búsqueda de la verdad, época de intereses divergentes. Época en que los números tenían un valor diferente para el profe que para nosotros, época en la que era un triunfo invadir los laboratorios a la tremenda y sin profe... Época en la que, realmente me preocupa la solución real de los problemas que realmente me competen sin interferir en los de otras personas, época en la que ahora que todos estamos caídos en las sillas yo quiero encontrar la postura correcta para reeducar mi cuerpo...Y llegan, y por un momento veo dos caras diferentes, y cuentan los problemas reales del aula, sus problemas, todo muy bien expresado, y regreso a la realidad, la del intentar solucionar, la de compartir, la volver, volver, volver... a las evaluaciones que realmente merecen la pena.
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