lunes, 10 de febrero de 2014

MITO-LÓGICOS

Me parece genial el lenguaje en algunas ocasiones y palabras usadas con significados normalizados en infinidad de ocasiones a veces nos pueden desvelar significados maravillosos.
Meditando sobre mi abulescencia, algo que hago a diario, aunque como no tengo una máquina de escribir a mano cada momento que medito sobre ello, pues simplemente no dejo constancia de muchas genialidades que al igual que estrellas fugaces pasan como algo maravilloso que nos ocurre pero que no podemos guardar ni dejar constancia.
Pero el tema es sobre lo que pueden suponer esos amores entre adolescentes y abulescentes, tema muy manido tanto en la literatura como en el cine, y no tiene que ser nada más y nada menos que el resultado de comportamientos normales socialmente hablando, otra cosa es cuando estos comportamiento se corrompen y hasta se putrefactan.
Si juntamos la famosa crisis de los cuarenta con la influencia de personas mayores sobre adolescentes, nos encontramos atracciones entre alumnos y profesores, eso que llamamos química no es ni más ni menos que comportamientos normales y nada más, algo que puede pasar en otros círculos más grandilocuentes si juntamos ídolos y fans.
Dicha normalización se enquista a veces y aparecen comportamientos raros que me repugnaría hasta nombrarlos y me doy cuenta del motivo de mi meditación mañanera mientras corría viendo amanecer.
Si miramos la vida como una linea entre la cabeza y alma, como la unión entre el polo individuo y el polo especie y el sujeto motivo de observación sigo siendo yo, veo que cuando era un niño pensaba básicamente en mí, y cuando era adolescente seguia pensando en mí aunque me dejase influenciar de los demás. Cuando formé una familia seguía con lo mismo no pensaba demasiado en los demás, de hecho he puesto "formé" con toda la intención, aunque podría haber puesto formamos, pero me sigue dando igual uno que dos o que cuatro si cuento a mis hijos, considero que es una pena que no se tenga en cuenta demasiado a la fuerza del grupo, somos sociedades demasiado grandes y poco o nada socializadas.
Según pasa la vida y flaquean las fuerzas no tenemos por menos que buscar la fuerza del grupo, pero ahora es demasiado tarde, si tenemos suerte y somos un poquitosabios nos encontraremos un adolescente con el que compartir la sabiduría que nos dio la vida con su fuerza vital. La unión entre el polo individuo y el polo especie.