martes, 16 de diciembre de 2014

otro más

Uno, dos, tres..., no son números, son personas, corregir, evaluar etc, no son profes, supongo que son personas.
Supongo que estar y no estar; preguntarme si realmente nos importa nuestro trabajo, observar como entablamos tantas veces una guerra de egos, más que un dialogo para solucionar problemas, problemas que se ocultan de forma voluntaria a pesar de no ser desconocidos para otros. En pocas palabras un batiburrillo de cosas y situaciones, mientras veo como se aproxima la navidad en otro mundo. Y vuelvo a unas aulas cercanas, a una edad cercana, más que por la cercanía en el tiempo, ya que han pasado más de cuatro décadas, por la cercanía en los intereses, época de búsqueda de la verdad, época de intereses divergentes. Época en que los números tenían un valor diferente para el profe que para nosotros, época en la que era un triunfo invadir los laboratorios a la tremenda y sin profe... Época en la que, realmente me preocupa la solución real de los problemas que realmente me competen sin interferir en los de otras personas, época en la que ahora que todos estamos caídos en las sillas yo quiero encontrar la postura correcta para reeducar mi cuerpo...
Y llegan, y por un momento veo dos caras diferentes, y cuentan los problemas reales del aula, sus problemas, todo muy bien expresado, y regreso a la realidad, la del intentar solucionar, la de compartir, la volver, volver, volver... a las evaluaciones que realmente merecen la pena.

jueves, 4 de diciembre de 2014

retorno, círculos o la vuelta a los orígenes

Una sensación, un sentimiento, una necesidad, un hastío, podría dejarlo en ostracismo a secas, porque cuando se dedica un tiempo importante al estudio nos damos cuenta que hemos perdido facultades físicas que antes poseíamos, pero ¿qué pasa si tengo tiempo suficiente para ellas?, pues claro está que como el tiempo es limitado y mi capacidad también, llego a un punto en el que empiezo a perderme, ya sé tanto y hay tantas cosas que puedo hacer, que olvido hacer una planificación inteligente.
He dicho "planificación inteligente", ha quedado bonito, a veces hasta me gusto.
Pero eso ¿qué es?, muchas veces pienso que planificar es poner objetivos y distribuirlos en el tiempo, pero yo no suelo ser muy realista en mis programas, otras puedo pensar en ajustar rutinas, pero esto me puede hacer perder la inteligencia.
Y llega el debate, rutinas como sistema económico e inercial o creatividad como sistema inteligente de avanzar hacia un objetivo.
 Lo que creo que está claro es que un abulescente no debe caer en el ostracismo y una situación que se prolonga lo acerca a la madurez, madurez de ser más que abuelo es grave, al que le pille que se aguante, pero como buen abulescente, no puedo dejar que la rutina me atonte, me aleje de la socialización y entre en estado de autoengaño, ese que me hace creerme que soy feliz, porque todos los días como, bebo y poco más porque la vida de abulescente tiene eso, que si soy feliz porque no me falta la comida ni la bebida y hasta un polvo fácil, puede que me esté engañando y cayendo en la autocomplacencia de cara al público, pero ¿realmente me siento realizado?
Un abulescente, seguro que no, y un abulescente puede ser alguien molesto que ha aprendido a vivir con los errores del pasado, que no son tantos en cuanto puedo pensar que todo lo hice de buen hacer. Pero al final un abulescente no debe madurar, porque según el budismo zen, eso sería como entrar en el ataúd, es necesario buscar nuevos proyectos, reprogramar lo programado para ajustarlo a la vitalidad que nos queda, a nuevos proyectos. Y sobre todo seguir creciendo como persona.
Al final ¿Qué nos queda?, pues no lo sé, pero tendré que compaginar Lao-Tse y Confucio porque el primero me acerca a la autocomplacencia de la no acción y el segundo a la competencia o a la competición.
¿Podemos marear más la perdiz con tanta vuelta a los orígenes? Pues claro! en eso estamos! Y todo eso que no he empezado con la feminidad y la masculinidad de ambos... otro día más!

sábado, 20 de septiembre de 2014

se puede habitar la abulescencia

Por supuesto que se puede habitar la abulescencia, el tema es que no hay unos parámetros que nos indiquen donde nos encontramos, todo esto nos lleva a pensar unas veces que eso es algo que ya pasó, nos sentimos más adultos que antes, sin embargo otras veces estamos perdidos, nos sentimos más abulescentes que antes.
De una manera u otra el abulescente se tiene que independizar de sus hijos, al igual que lo hizo de sus padres, somos eslabones de una cadena, pero una cadena que tenga una función como tal tiene que estar suelta, no es un palo.
Si en un momento determinado -adolescencia- de nuestras vidas, entramos en un futuro más o menos incierto, donde van tomando forma lo que queremos ser, las opiniones que antes eran geniales ahora nos parecen detestables, con el tiempo eso va pasando, pues opino que un abulescente si quiere madurar como un ser "humano" -señalo lo de humano, porque los mamíferos lo tienen más claro el proceso-, ha de independizarse de sus hijos y también de sus nietos, Él es un ser independiente, unido a una cadena genética, pero con una movilidad exclusiva.
No podemos estar atados a la descendencia, puede que mañana vuelvan a nuestro lado a devolver todo lo que se les dio al nacer, o puede que nos olviden y cuando no estemos vuelvan a ver si queda algo de herencia. De todo hay en la viña del señor, pero un abulescente tiene tanto dentro que no nos vale decir aquello de: "si volviera a nacer..." Ya pasaremos al mundo de los mayores y puede que nos hagamos viejos pero si no vivimos la bulescencia nunca tendremos una vejez feliz.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Y cuando...



  • Y cuando uno se queda sin ideas, pues simplemente se sienta frente a la hoja en blanco.
  • Y cuando ha pasado el tiempo y ya ni recuerdas el significado de abulescencia, pues a mirar el blog.
  • Y cuando tienes tantos proyectos y nada que contar, pues veremos como les  vamos damos forma.
  • Y cuando empieza un nuevo curso, con otros alumnos en otro tiempo, pues renovamos las gastadas ilusiones.
  • Y cuando...cómo y dónde y siempre me respondes. Quizás, quizás, quizás

domingo, 9 de marzo de 2014

ritmos

En la dura batalla entre D Carnal y Dª Cuaresma, plasmada en su máximo exponente en el domingo de resaca, que en mi pueblo no los terminamos en miércoles. Todo fueron lances de otro tiempo en los que no se podía prohibir lo que ya no se celebraba, por eso los días fuertes son el jueves y el sábado sabadete... de la segunda parte ya ni me acuerdo.
Dejemos estos temas para personajes más puestos en la materia y para historiadores que pretendan dar fe de lo que pasó. Yo pretendía dejar constancia de las sensaciones que se producen a lo largo de los ciclos, no estamos igual recién levantados que a las tres horas, pero realmente pasamos de los ritmos tanto circadianos, como circanuales, estamos muy ocupados, pero es una sensacion rarita, por una parte uno siente el paso del tiempo y recuerda que "cualquier tiempo pasado fue mejor", aunque al rato el pensamiento nos recuerda que tenemos suerte de estar vivos y vamos diluyendo esa sensación de malestar.
Y si nos dejamos caer frente a un papel, real o virtual y nuestros dedos se convierten en nuestra mente, aparece el poder terapéutico del lenguaje. Y si no sabemos más o tenemos que hacer las cosas cotidianas, pues decimos "hala me voy a preparar la cena"

lunes, 10 de febrero de 2014

MITO-LÓGICOS

Me parece genial el lenguaje en algunas ocasiones y palabras usadas con significados normalizados en infinidad de ocasiones a veces nos pueden desvelar significados maravillosos.
Meditando sobre mi abulescencia, algo que hago a diario, aunque como no tengo una máquina de escribir a mano cada momento que medito sobre ello, pues simplemente no dejo constancia de muchas genialidades que al igual que estrellas fugaces pasan como algo maravilloso que nos ocurre pero que no podemos guardar ni dejar constancia.
Pero el tema es sobre lo que pueden suponer esos amores entre adolescentes y abulescentes, tema muy manido tanto en la literatura como en el cine, y no tiene que ser nada más y nada menos que el resultado de comportamientos normales socialmente hablando, otra cosa es cuando estos comportamiento se corrompen y hasta se putrefactan.
Si juntamos la famosa crisis de los cuarenta con la influencia de personas mayores sobre adolescentes, nos encontramos atracciones entre alumnos y profesores, eso que llamamos química no es ni más ni menos que comportamientos normales y nada más, algo que puede pasar en otros círculos más grandilocuentes si juntamos ídolos y fans.
Dicha normalización se enquista a veces y aparecen comportamientos raros que me repugnaría hasta nombrarlos y me doy cuenta del motivo de mi meditación mañanera mientras corría viendo amanecer.
Si miramos la vida como una linea entre la cabeza y alma, como la unión entre el polo individuo y el polo especie y el sujeto motivo de observación sigo siendo yo, veo que cuando era un niño pensaba básicamente en mí, y cuando era adolescente seguia pensando en mí aunque me dejase influenciar de los demás. Cuando formé una familia seguía con lo mismo no pensaba demasiado en los demás, de hecho he puesto "formé" con toda la intención, aunque podría haber puesto formamos, pero me sigue dando igual uno que dos o que cuatro si cuento a mis hijos, considero que es una pena que no se tenga en cuenta demasiado a la fuerza del grupo, somos sociedades demasiado grandes y poco o nada socializadas.
Según pasa la vida y flaquean las fuerzas no tenemos por menos que buscar la fuerza del grupo, pero ahora es demasiado tarde, si tenemos suerte y somos un poquitosabios nos encontraremos un adolescente con el que compartir la sabiduría que nos dio la vida con su fuerza vital. La unión entre el polo individuo y el polo especie.

viernes, 3 de enero de 2014

madura...que? maduración

Cierto repelus me produce esta palabra, sin importarme que si me miro en el espejo descubriré nuevas arrugas, a pesar de que un querido alumno me decía que tengo las mismas que hace más de treinta años. Todo es sencillo tomaré la distancia pertinente del imperdonable espejo hasta que no vea ninguna, pero a poco que nos fijemos veremos una figura desfigurada por el tiempo y que vuelve a reflejar el paso de los años. Algunos lo dulcifican con la susodicha palabra maduración, como si no supiésemos que dicho vocablo es la antesala de la podredumbre. Así de sencillo y el que tenga duda que deje cualquier fruta de esas que se recogen verdes de la mata y "maduran" en cajas, las compramos en su punto pero al poco tiempo vemos que si se quedan en las bolsas, se vuelven modernas y les salen pelitos (mejor no depilar), y si las dejamos fuera se arrugan y tres cuartos de lo mismo.
Mucho más bonito era cuando mi madre cortaba con mucho mimo las mejores uvas de la parra y las colgaba donde corriera el aire, que ricas las pasas pensaba entonces, pero la verdad es que en navidad y poco más, dábamos cuenta de ellas o de lo contrario... Zas! se caían del racimo.
Que tranquilo me ha quedado¡ Ya no me preocupa ni aquello de cuántos son los hombres cuyos méritos perduran cuando se han marchitado las flores.
Los granos caerán pero no me acostumbro a madurar, me considero el eterno aprendiz, o el eterno parvulito, y eso que mi cerebro tan baqueteado por el tiempo ya no asimila como antaño, pero seguiré aprendiendo, si bien es cierto que me cuesta asimilar, no es menos cierto que puedo estar más tiempo asimilando.
Todo será programar el nuevo año!
¡Y por si algún despistado lee estas palabrillas, Feliz Año!