Lo bueno de ser abulescente es que a diferencia de la adolescencia, que se suele pasar una sola vez, por dolorosa, amarga y duradera que nos pueda parecer, la abulescencia es algo que puede aparecer más y más veces.
El presente, que soy yo, anda por la segunda abulescencia, que es algo muy bueno al asentarse sobre la primera, ya que tantas veces decimos "si yo volviera a vivir sabiendo todo lo que sé ahora...", pues miren por donde, soy bi-abulescente, sabiendo un ratillo más que antes.
El problema es que si bien el saber no ocupa lugar, algo que no me creo demasiado, el cuerpo, ciertamente, nos pasa factura, algo que viene enmascarado y que nos intenta engañar, Thas´s the question, o no se como se quiera decir, pero de mayores nos duele el cuerpo o nos duele el alma, o simplemente el dolor es un constructo demasiado personal.
Sea como sea no tenemos más remedio que ponernos manos a la obra y salir a la calle, y si no tenemos que mirarnos al espejo porque no nos gustamos demasiado, pues no nos miramos, pero nos cueste lo que nos cueste..."HE VUELTO A SER ABULESCENTE"
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