domingo, 29 de abril de 2012

estoy pensando que...

Pues miren por donde, como pienso que un título ha de ser como un cuadro de Toulouse Lautrec, donde un simple cartel se convierte en obra de arte, he tomado la decisión de poner algo que llame la atención sobre los pocos que suelen mirar mi blog - gracias chuan che- en vez de intentar una introducción sobre lo que voy a contar.
Pues a vueltas con los que se suelen autodenominar maestros y otros tantos no dudan en llamarlos como tal, y ante reflexiones mías sobre que un maestro ha de ser tan humilde que no se note apenas su pisada y casi nadie lo pueda descubrir o seguir, a no ser que sea un buen buscador; que su única búsqueda sea la felicidad de los que le rodean y entiendo por felicidad la del camino dificil por duro que parezca al mismo tiempo y que no dude en aceptar a los alumnos que realmente sepan interpretar sus palabras y al final sean personas en su más amplio sentido de la palabra.
Pues por esos caminos que tanto me dan, dan fuerza a mis piernas a cada paso, dan fuerza de voluntad a mi cerebro y alimentan mi alma en reflexiones maravillosas que la mayoría de las veces olvido, sobre todo porque como "una cosa es predicar y otra dar trigo", por más que fomento en mis alumnos la toma de notas en el momento más cercano que se pueda, yo suelo olvidar dichas reflexiones y luego todo queda en el olvido.
Pues he llegado a la conclusión que el verdadero maestro es nuestro cuerpo, entendiendo por cuerpo todo lo físico que somos -lo entendamos o no-, incluido el cerebro. Por lo tanto pensando de esa manera, hemos de cuidarlo sin obsesionarnos, pidiendo ayuda siempre que sea necesario a los profesionales que necesitemos - a ser posible, psicólogos, preparadores físicos, incluso cuando se devíe demasiado de la salud a médicos o terapeutas, algunos curas han tenido dicha función-, dejando que si algún verdadero maestro aparece por nuestras vidas nos deje caminar a su lado, porque un verdadero maestro no se sitúa sobre nadie para dar consejos o vivir del cuento como hacen muchos charlatanes.
Nuestro cuerpo nos acompañará toda la vida y de muy poco nos va a servir si no lo cuidamos de forma integral, ¿que entiendo por cuidarlo de forma integral?, pues que si tengo que salir al campo a caminar o correr, pues salgo; pero que si tengo que charlar con un amigo sobre un problema que me aflige, pues hablo; que si tengo que salir de birras porque me encuentro demasiado solo en mi casa y quiero sentirme un ser social, pues salgo. Pero todo ello hace que sea feliz, sin engaños, sin sermones externos que buscan que me enganche a su rollito.
Antiguamente, la gente era moderadamente feliz, tenía que luchar por la vida, por subsistir, tenía un polo individuo cultivado de forma casi inadvertida y un polo especie que también era el fruto de la sociedad que lo envolvía, no se distinguía el trabajo muscular del mental o del social, simplemente se trabajaba duramente con una finalidad, y sin darnos cuenta la intención de dicho trabajo cultivaba la mente. Salvo, claro está! los Iluminati que diría un amigo, que esos corrían en busca de la verdad y en algunos casos han sido vitales para dar sentido a la humanidad, otros tantos han buscado la verdad de forma sincera y tenaz y la mayoría buscan vivir del cuento a costa del trabajo ajeno.
Por todo esto que les cuento, creo que la felicidad como lo absoluto no existe, y que si mi cuerpo me deja tener salud física (un cuerpo sano para la edad que tengo, los achaque los dejo para otros... que esos que llaman típicos de la edad no son ni más ni menos que el resultado de una gestión deficiente de la salud, por eso en mi caso acepto la resaca, como el resultado de un mal menor que en muchas ocasiones me ha limpiado el alma y poco más) y mental (ya que sin saber para que sirve la salud de la que hablaba anteriormente, no creo que se pueda ser muy feliz, aunque sobre esto habría mucho que decir), pues seré tan moderadamente feliz como me dejen las circunstancias externas, que si bien no puedo modificar dichas circunstancias, bien que puedo modificar la actitud que tomo ante ellas.

lunes, 16 de abril de 2012

la gran bisagra

Pues pensando y meditando en mis ratillos de ocio, no me queda otra que empezar a dar vueltas a la importancia que tiene, el buen o mal uso de la cadera, a la que considero como la gran bisagra del cuerpo humano, claro está que muchas articulaciones tienen un efecto primordial, pero si la "gran bisagra" no la cuidamos pues eso..."va el rey D. Juan Carlos" y "sescoña", cosas de la vida y yo dando vueltas unas semanitas a la importancia que tiene y no se le ocurre al resto de la concurrencia que si "D. Juan Carlos" se va de fitnes a cazar elefantes, y no se les ocurre a los políticos de turno, más que opinar para quedar bien con sus votantes, etc, ya me gustaría escucharlos en audiencia real, JA! seguro hasta van a verlo! y es que (ejjque pa otros castellano manchegos) "una cosa es predicar y otra dar trigo"
Pero vamos que se me va la pinza a la actualidad de las News y resulta que para mi era de importancia vital "la gran bisagra"...
Pues ahora que parece ser que se ha reposado eso de las saliditas del rey y puedo volver a mis pensamientos originarios sobre la gran bisagra, considero que es la base del eje de la vida, sin dicha base difícilmente podemos construir un cuerpo sano y equilibrado. Digamos que esta mañana viendo los molinos asentados a lo largo de un río (ojito quijotes que no son gigantes ni molinos-de viento, claro!-, pensaba que la rueda fija sería como la cadera, ese gran hueso sobre el que se edifica el resto del torso y sobre el que culmina la cabeza. En la base estaría lo que mueve la piedra superior que serían las aspas que siendo movidas por el agua son capaces de generar la energía que da sentido al molino. Despues de todo esto a nadie se le ha ocurrido pensar que dichas aspas serían como nuestras piernas, pero volviendo a la gran bisagra, el centro es el centro y tiene en su parte superior otra gran piedra que es la que gira y todo ello está perforado por la columna hasta llegar a la cabeza. Vamos que a lo tonto voy dibujando en mi cabeza un cuerpo humano sobre el modelo molino.
Pero la gran bisagra es mucho más porque se puede permitir el lujo de girar sobre su eje y a su vez es capaz de plegar dicho eje y poder trabajar en condiciones similares a los molinos que tienen sus piedras en posición vertical. El cuerpo humano... tan simple para unos -las poblaciones primitivas que lo usan de la manera adecuada sin cuestionarse nada más- y tan complejo para otros - las sociedades civilizadas que saben tanto que como nunca o casi nunca hacen un uso racional de su cuerpo, se sientan a investigar como funciona-.
Poco o casi nada nos cuesta llegar a la conclusión de que el eje motor del milagro de dicho cambio de ejes no es ni más ni menos que el glúteo. Pero claro las sociedades avanzadas no usan dicho glúteo para agacharse, mucho nos encantan los culetes respingones, pero poco nos importa su salud y nos machacamos la espalda cada vez que nos agachamos, bien por no tener un gluteo suficientemente tonificado (culete duro),
bien por seguir las directrides de todos los sabios que no se han partio la espalda trabajando latierra.
Mañana más, pero preocupense más por doblar la gran bisagra de una manera adecuada que de comprar esos sofás tan sofisticados (¿tendrán algo que ver ambas palabras safá y sofisticado?)

domingo, 8 de abril de 2012

maestros...

La verdad es que ya he escrito demasiado sobre ellos y todavía hablo en tercera persona, debe ser que, o no entiendo bien el término o simplemente nunca conseguiré serlo.
El porqué de la polémica se produce en el momento que a cada paso que doy me encuentro con muchos y grandes maestros, al menos ellos lo creen así.
El caso es que yo a veces comparo a los maestros con un buen arquero, de esos del ancestral kuyudo o algo parecido, un buen maestro no es aquel que acapara discípulos hasta la saciedad y cuanto más por encima se sitúe mejor, yo entiendo y así lo he vivido a lo largo de los años que un buen maestro es aquel que es capaz de conseguir que sus discípulos lo superen. Ese es el gran maestro...
Al principio puedo pensar que un arquero toma sus flechas y las guarda como algo muy valioso, pero nunca será un buen arquero si no las toma delicadamente y situándolan en su arco las lanza al objetivo, pero una vez que abandonan, el maestro ya no puede hacer nada por su destino, simplemente tiene que observar... Sin embargo esos otros arqueros que guardan sus flechas, las decoran y se vanaglorian de la cantidad, calidad y buena decoración de sus flechas, nunca serán buenos maestros de nada, ellos no practican el arte del que se sienten orgullosos y al final les pasará lo que a mí con el vino que guardo en la bodega, que con el paso de los años tendré una buena botella porque el buen vino ya no es tal.
Un buen maestro ve como sus alumnos le abandonan, y observa con cariño a sus alumnos aunque
ellos solamente recuerden los malos momentos compartidos (muchos alumnos me recuerdan que ellos han sobrevivido a los patitos de D. Emiliano), pero los ve caminando a un destino, ve como se superan y le superan y ve que quizá su trabajo haya servido para que el mundo sea un poco mejor, al menos buena voluntad no le falta...
...y si no es así les aseguro que es porque no sé más, por eso les pido disculpas por mis errores, compasión (pasión con) para hacer un mundo mejor y les recuerdo que es un lujo y un placer disfrutar de los mejores alumnos del mundo. Gracias chicos y chicas por hacer que mi camino sirva para algo!