martes, 6 de septiembre de 2011

amor y agricultura

Como veis está empezando a ser demasiado empalagoso el uso de la palabra amor en los últimos artículos, pero como tantas cosas son el reflejo de las personas y sus problemas, este artículo tiene su origen en un pensamiento de shankaratilakananda que espero que no se sienta ofendido por mencionarlo, pero como son grandes pensamientos yo no tengo por menos que intentar integrarlos en mi vida, nos recomienda que seamos como un agricultor que siembra y dedicará todo su amor a su obra y al final recogerá el fruto de dicho amor en forma de felicidad. Dice"De la misma manera que quien siembra, no espera recoger el fruto del otro. sino que recoge su propia cosecha que dependerá del esfuerzo y el amor con que la haya cultivado, así no esperes encontrar la felicidad en el esfuerzo de los demás. no esperes que los demás cambien. siembra la felicidad en el jardín de tu corazón, y recoge el fruto del amor de todos"
Pero con la mente un poco en la tierra que me ha visto nacer y que me envuelve, mi pregunta es si podrá ser feliz aquel que siembra a rento, ya que no siembra en su tierra, sino en tierra ajena, en teoría es una forma de recoger fruto, pero si yo siembro mi trabajo en la tarea de otra persona, cómo es posible ser feliz, sobre todo si la otra persona en vez de ver el trabajo que se ha dedicado a una tierra yerma, piensa que todo el fruto es el reflejo de la causalidad, más por lo guapo que es el amo, que por el trabajo del que labra en tierra ajena.
De tal manera que antes o después no podré recoger el fruto de la felicidad ya que he sembrado en tierra ajena, puede que incluso el fruto que no es deseado por el dueño de dicha tierra y al final llegue a pensar que nunca debí trabajar en esa finca y todo mi trabajo ha sido baldío, he perdido mi tiempo y mi dinero y mi capital se ha agotado en tierra ajena.
Creo que nunca debí dejar que en mi mente crecieran las malas yerbas, y abandonada fuera cayendo en el pozo del olvido, porque de dicha manera soy un fantasma de lo que fuí y nadie confiará en mis posibilidades, ni yo mismo! Incluso el amo buscará otro agricultor más agraciado y eficaz para que siga cultivando su tierra.
Crónica de una desdicha igual que la de tantos agricultores que nunca fueron ni pagados ni agradecidos.
De alguna manera hemos caído en la rutina, en sembrar en tierra ajena, apostamos poco y obtenemos nada, incluso el amo de dicha tierra puede opinar lo que quiera, pero en esta bendita tierra que habito, estaba llena de latifundistas, pero mucha buena gente escribió un proyecto de vida y arriesgaron a comprar un terreno que las diera de comer y no tener que aguantar al amo nunca más, puede que en este caso el bodeguero los engañara, pero escribieron su futuro, se arriesgaron y de una forma silenciosa fueron acallando al señorito, al amo, ya no de pendieron de él, incluso alguno ya no pudo explotar al trabajador y vendió la moto incluso en algún desliz perdió demasiado y tuvo que abandonar las cacerías, esta es mi tierra y el presente (que soy yo) cuando era joven trabajaba para los pequeños agricultores y escribí mi proyecto de vida y me hice maestro y en ese camino encontré al señorito al que mi padre no vio nunca como un ser superior sino igual, aunque eso supuso en mi infancia ser mucho más pobre, pero es igual, yo seguí con mi proyecto de vida, igual que todos los que decidieron sembrar en su terreno y a fuerza de mucho sudor salieron adelante sin arrodillarse ante nadie.
Ese es el proyecto de vida que hemos de escribir, que esta tierra no tiene límites, es infinita con un horizonte inmenso y está llena de gente con amplias miras y proyectos ilimitados, pero con fe, esfuerzo y tesón todo se puede conseguir
Esto es la mancha, donde quijotes y sanchos conviven en armonía y simbiosis, esta es mi tierra, volvamos a escribir nuestro futuro.