Hablar de entrega, como bien indica la palabra, no es ni más ni menos que una ofrenda, es ofrecer algo, que en este caso puede ser el cuerpo y cuantas mujeres lo entregan durante tantos años a la persona que llaman amada o compañero y lo confunden con otra cosa (y puestas a ofrecer, no estaría demás que algunas hasta lo disfrutaran, de paso y por el mismo precio o ¿acaso tienen miedo a quedarse enganchadas con la persona que comparten?), puede ser un acto de generosidad sublime, pero eso no es amor. Y lo siento por todas las monjitas (a las que les tengo un profundo respeto y no voy a entrar en su tema, ya que no sé como sienten dicha entrega) que entregan su alma al ser supremo y eso por no mencionar a todos los que la entregan al lado oscuro. Pero lo siento amigos míos eso no es amor, se puede ser todo lo altruista que se quiera, pero nada más.
De sexo ni os cuento!, bueno ni os cuento, porque tampoco es mi especialidad, pero entiendo que es eso, un simple goce y nada más por lo que tal y como anda la vida, lo podemos encontrar en multitud de lugares y situaciones, desde las orgías más disparatadas hasta la intimidad con nosotros mismos, en lugares especializados de peaje o liberales o simplemente en nuestro lecho. Con unas manos expertas o con la multitud de artilugios que hay en el mercado, en muchos casos podemos descubrir y ser capaces de excitar hasta los lugares más recónditos de muestro cuerpo. Hay otro alto porcentaje de señores se empeñan en perpetuar un matrimonio fundamentando dicha relación en el sexo, como si no se dieran cuenta que en la calle su pareja podría encontrar siempre algo mejor y en mi caso hasta mucho mejor.
Como habréis podido comprobar son las dos caras de una misma moneda, moneda del miedo, moneda de ocultar sentimientos, pero simplemente moneda.
La moneda del amor es otra cosa, es moneda sublime, donde podemos encontrar todo lo anterior, pero con la persona a la que queremos, el amor es compartir, es perpetuar, es lanzar al universo unas vibraciones que poco tienen de mundanas y que dejarán escrito en el firmamento que dos personas se quieren, amigos míos no os equivoquéis, si alguna vez amasteis de esta manera siempre que lo recordéis, veréis escrito dicho amor, ese amor no se apaga nunca aunque nunca vuelva a ser compartido, dicho amor no tiene fecha de caducidad, no tiene principio ni fin, ya que cuando os encontrasteis por primera vez os parecía que os conocíais desde siempre y si miráis atrás lo estáis sintiendo en primera persona. Estas son las caras de la moneda del amor y el paso del tiempo nos dirá si realmente hemos amado de verdad a otra persona o simplemente ha sido la cara del sexo o la cruz de la entrega, podéis cambiar los términos ya que en las monedas actuales a veces no sabemos cual es la cara o la cruz. Pero el amor... EL AMOR ES OTRA COSA.
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