Pues un gran problema que se me plantea es compaginar la energía interna con la externa, no creo que sea un tema meramente filosófico sino matemático. Sobre todo si lo que pretendo es calcular lo que tengo que poner en cada uno de los platos de la balanza para que el fiel ande equilibrado.
Un adolescente es un ser lleno de energía y vitalidad en el que han explotado las hormonas en épocas recientes, todo esto le lleva a andar algo más que pletórico de energías, pero ¿qué pasa con un abulescente?. ¿Dónde ha ido a parar el derroche de la vitalidad que ha dejado en el camino?
¿Qué bonito pensar que pienso como un adolescente? incluso invento el término abulescente, pero ¿qué, cómo y cuánto debo poner en la balanza para que el fiel, nos resulte realmente fiel? y sobre todo no nos engañe.
Claro que siempre me queda pensar que: si si un problema tiene solución ya no es un problema y si el problema no tiene solución tampoco es un problema, al menos para mí.
Cuán pronto puedo terminar con algo que me corroe las entrañas, pero ¿me refiero solamente a las del sentido metafórico?. Digamos que sí he terminado con el problema, dejo la continuación para otro momento.
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