sábado, 11 de junio de 2011

termineología

Otra más, y el caso es que me está empezando a gustar, cuando son términos que se entienden por pura lógica y sin darme cuenta añado aquello de novedosa, nos encontramos con lo ocurrido; que aparecen palabras nuevas.
No tendamos a ser simplistas, pues con poco que nos fijemos, podemos distinguir partes: por una el término, como el concepto al que nos estamos refiriendo; por otra -logía que sería la parte lógica del termino; pero sin mucho esfuerzo podemos detectar -neo- que no es ni más ni menos que la parte novedosa y fresca de un término lógico que me acabo de inventar.
Claro que como diría un "amigo" -quisquitontos a mí-, ¿ o era quisquillosos?. Veo que cuando tomo "la pluma" en el blog, se me suelta la mente y empiezo a escribir de tal forma, que no se si a esto se le puede llamar creatividad o simplemente estupidez...
Pero para mí un quisquilloso es una persona que se cuestiona la vida y las situaciones en cada momento, a lo que le suma un ápice de atrevimiento, pero un quisquitonto no es ni más ni menos que la persona que cuando observa una crítica, en vez de ver lo que puede encontrar de positivo en el tema referido a su ser, vuelve la vista a la persona que se la ha enviado, e intenta justificar su deficiencia centrando su atención en aquel que le podría haber enseñado algo.
Pero un quisquilloso es aquel que da importancia a pequeñeces, luego con poco esfuerzo, una de las características de cualquier sobredotación no es ni más ni menos que ser un poco quisquilloso, no así un quisquitonto, que usaría toda su energía en la dirección inadecuada.
En otros casos un quisquilloso es aquel que se ofende con facilidad, eso creo que andaría mucho más cerca de un quisquitonto, sobre todo si tenemos en cuenta que palabras sinónimas de quisquiloso pueden ser: meticuloso, minucioso o puntilloso.
Gracias a todo aquel que me considere quisquilloso.
Mientras que yo a quisquitonto le pondría como sinónimos: enfadique, mal pensado, y sobre todo ... ese me lo reservo para mí!
(5-9-2011)Pero como yo en tiempo pasado he comentado demasiadas veces que no me gustaría vivir engañado, no he tenido por menos que consultar con un experto nacional sobre el objeto en discordia y la respuesta ha sido que no tiene absolutamente nada de obra de arte, ni en el tratamiento del color, ni en la composición y puestos a buscar algo positivo resulta algo novedoso el formato, por lo que todos los que os habéis posicionado en contra de mi humilde opinión ya sabéis, cuando queráis aprender algo tenéis dos caminos, por una parte establecer una discusión abierta con personas inteligentes o bien también os podéis apuntar a la universidad y de paso hacer amigos

martes, 7 de junio de 2011

uno de tantos...

Son tantos los problemas que se le pueden plantear a un abulescente como se nos ocurra en un momento determinado, por lo que hurgar en los susodichos, sin ampliarlos demasiado, nos obliga a sobrascar en la conciencia y dirigirnos al origen, de esta manera podremos conceptualizarlos, llegando incluso a atajar bastantes.
Pues un gran problema que se me plantea es compaginar la energía interna con la externa, no creo que sea un tema meramente filosófico sino matemático. Sobre todo si lo que pretendo es calcular lo que tengo que poner en cada uno de los platos de la balanza para que el fiel ande equilibrado.
Un adolescente es un ser lleno de energía y vitalidad en el que han explotado las hormonas en épocas recientes, todo esto le lleva a andar algo más que pletórico de energías, pero ¿qué pasa con un abulescente?. ¿Dónde ha ido a parar el derroche de la vitalidad que ha dejado en el camino?
¿Qué bonito pensar que pienso como un adolescente? incluso invento el término abulescente, pero ¿qué, cómo y cuánto debo poner en la balanza para que el fiel, nos resulte realmente fiel? y sobre todo no nos engañe.
Claro que siempre me queda pensar que: si si un problema tiene solución ya no es un problema y si el problema no tiene solución tampoco es un problema, al menos para mí.
Cuán pronto puedo terminar con algo que me corroe las entrañas, pero ¿me refiero solamente a las del sentido metafórico?. Digamos que sí he terminado con el problema, dejo la continuación para otro momento.

domingo, 5 de junio de 2011

abulescencia

El término es tan ambiguo como quiera verlo el tipo de lector que se decida a leerlo. Todo nace mirando en mi interior. Sí, he escrito bien, para quien no me conozca hace más de tres años que he pasado el medio siglo, pero mis ganas de aprender siguen intactas, no porque no las haya agotado, sino porque me parece un bien infinito y retrolimentable siempre que tenga un buen motivo.
Muchas son las etapas de mi vida y todo buen psicólogo podría determinarlas, pero yo me quedo con que si ser padre es un acto de fe, criar con cariño te da la paternidad, algo parecido puede ocurrir con ser abuelo, supongo que es un doble acto de fe, pero ver la cara de mi nieto y llevarlo en mi corazón, vaya donde vaya, me otorga un grado en la vida.
Hasta aquí todo puede parecer normal, pero resulta que tengo algunos problemillas, no resueltos en mi vida. Desde el sentido que puede tener mi existencia hasta considerar que nunca conseguí pasar a ser un adulto consumado, ya que si bien muchas han sido las pruebas en mi vida y algunas bastante duras, no creo que hayan sido suficientes como para considerarlas como un rito de paso. O bien porque considero que en el fondo he tenido mucha suerte o bien porque he apuntado demasiado alto.
Si a todo lo anterior le sumamos la suerte de caminar con una compañera que entiende mis problemas incluso mejor que yo, podemos concluir que: un abulescente es aquel abuelo que piensa siente y ama como un adolescente
Puede que nadie lea esto, pero por si acaso le llega a alguien, le doy las gracias de antemano, por una parte por el tiempo que le ha dedicado y por otra por la invitación a que escriba algo sobre lo que le ha parecido